INSTRUCIONES

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jueves, 27 de enero de 2011

GILDARDO MONTOYA










Biografía de Gildardo Montoya:
Siempre pensé que este sencillo recuento sobre la música parrandera, debía contar la historia de uno de los grandes en este tipo de canción: Gildardo Montoya.

Este cantante, músico y sobre todo compositor, ya práctica­mente entró en la leyenda, pues además de hacer nuestra más cercana música bailable, antioqueña y guitarrera, también hacía composiciones para combos, para orquestas, y tal vez ha sido de los únicos paisas muchas veces interpretado por los cantantes y acordeoneros vallenatos. Dicen quienes lo conocieron, que Gildardo era el hombre del chiste a flor de labio, era el amigo, el animador de las reuniones, el hombre que con solo escuchar una frase, inmediatamente hacía una canción; y lo que sí es reconocido por unanimidad, es que a pesar de su corta existencia, está entre los grandes de la música parrandera; y otras músicas tambien se engrandecieron con su creatividad, ya que canciones como LA PLEGARIA VALLENATA se han convertido en himnos.

Para que nos informara sobre la vida de este gran compositor parrandero, me puse en contacto con el poeta, declamador y musicólogo Darío Montoya —hermano de Gildardo—, y cono­cido ampliamente en el hábito farandulero de la ciudad como Óscar Sutero.

Darío —amablemente— esto manifestó:

"Gildardo Montoya nació en el corregimiento de Palermo, municipio deTámesis, el 1 de febrero de 1939; fue bautizado por su propio tío, hermano de mi mamá, que era a la sazón, párroco de Palermo, Francisco Ortiz Echeverry, fallecido el 20 de junio de 1958, acá en Medellín. La parroquia de La Candelaria de esta ciudad, tiene hoy en día al párroco Armando Santamaría Ortiz, Monseñor, que es sobrino del padre Francisco Ortiz, o sea quo es primo hermano de nosotros; muy querido el padre Armando, pero siempre nos combatió la forma de ser, y siempre combatió a Gildardo, porque Gildardo era acérrimo seguidor de Vargas Vila —José María Vargas Vila Bonilla.

Nuestro padre se llamaba Jesús Montoya, y nuestra madre
Julia Flórez; los hermanos: Iván, Guillermo, Jaime, Francisco, Fabiola, Olga y Nelly; de los cuales el mayor era Jaime, seguían Guillermo, Fabiola, Olga y después Gildardo.  

El abuelito nuestro —papá de mi mamá— era músico, Don Manuel Ortiz, de Jericó, que tocaba tiple y fabricaba instrumen­tos para la venta; claro que era músico casero y para los amigos, no fue profesional; ¡ah!, mi mamá también tocaba tiple, pero nin­guno de ellos cantaba; la vena artística de Gildardo, pudo haber sido un legado de Manuel Ortiz, el papá de mi mamá, y también de Julia Ortiz que tocaba tiple, tenía una redacción impecable y una caligrafía muy hermosa; escribía tan lindo mi mamá, que a Iván—mi hermano—, lo sacó del ejército una carta que mi mamá envió al Coronel Valencia Farides; a mi hermano Guillermo lo colocó en una empresa textil de Medellín, otra carta de mi mamá, esta vez enviada al Gerente.

Gildardo fue un tipo campesino nato, trabajó cogiendo café, en una finca de unos primos en Fredonia, en el corregimiento de Marsella; de Marsella, Gildardo pasa a Medellín y viene a vivir al barrio Aranjuez, y allá se hospeda en la casa donde actualmente yo vivo, que hay que agacharse para poder entrar; en ese tiempo en la casa vivía toda la familia, pero Gildardo —como era po­bre—, era el único que estaba lejos; y en el campo mi hermano le cogió amor a la música ranchera, le gustaba Miguel Aceves Mejía, David Zaizar, Jorge Negrete, Pedro Infante y toda esa gama de artistas que han dado lustre al cancionero azteca, y sobre todo era admirador acérrimo de José Alfredo Jiménez, y decía:

—Este tipo, ¿cómo hará pa' componer tanta música hombe?, ¡qué cabeza!

Incluso cuando murió José Alfredo, que Gildardo ya era com­positor, le hizo un tema que se Dama LUTO MEJICANO, lo can­taba él acompañado por un mariachi, y fue grabado para Codiscos.

Cuando Gildardo está en Medellín, existía en el barrio el teatro Aranjuez, y allí estaban bien delimitadas las dos categorías de entrada, la luneta y la galería; Gildardo era huésped casi diario de la galería, era huésped de honor, pues no se perdía película mejicana o depistoleros.... pero siempre en galería; entonces como le gustaba tanto el cine, se vio en la imperiosa necesidad de traba­jar, y se consigue un puesto como carnicero en la antigua plaza de mercado de Medellín. Una vez en el teatro Aranjuez sucedió lo siguiente:

Gildardo —a pesar de todo— era un poquito timorato y le daba un poco de pena cuando entraba a galería, pues era común denominador que el que entraba a galería, era porque no tenía plata; cuando apagaron las luces, Gildardo aprovechó y se entró a la sala, pero con tan mala suerte, que cuando iba por el pasillo, volvieron a encender las lámparas; entonces Gildardo corrió y se colocó contra la orilla de la pared p ara que la gente de luneta no lo viera; y había un 'pato', Óscar Álvarez, que le dice a mi hermano —a quien llamábamos 'Chonto' porque era elportero en los partidos de fútbol callejeros, y además muy admirador de Julio Gaviria 'Chonto':

— ¡'Chonto'!, no te escondas que ya te vimos; ¡Gildardo! ya te vimos, estás en galería.

Y toda la gente soltó la carcajada.

Gildardo entonces se colocó en la Plaza de Mercado, ayu­dando a un señor Octavio Arenas, y a Daniel Ramírez; cuando uno entraba a la Plaza, escuchaba una voz que retumbaba:

— ¡Carne, carne, carne, carne, carne, carne!

Esa era la voz de Gildardo Montoya, vendiendo huesos y vendiendo tocino.

Él empezó con la música mejicana, pues era aficionado a todos los cantantes rancheros de ese país; y recuerdo que Radio Visión, hacía un programa que dirigía un señor Juan Eugenio Ca­ñavera —que fue esposo de María Luisa Landín—, y Gildardo actuaba en ese programa, como aficionado y cantando canciones de José Alfredo Jiménez. También había un programa en Radio Sinfonía, cuyo director era Ciro Alvaro Vega, y tenía como ase­sor a un locutor llamado Fabio Manzano Martínez; el menciona­do programa se llamaba DESCUBRIENDO ESTRELLAS y allí también cantó Gildardo con el dueto Álvarez Acosta, pero no cantando mejicanas, sino música parranderita del tipo de Guillermo Buitrago, Julio Erazo y otros; ese día ganó el concurso una mu­chacha llamada Flor del Valle y cuyo nombre de pila es Shirley Rincón Rincón, y el segundo puesto lo ocupó Gildardo con los hermanos Álvarez Acosta; el jurado estaba compuesto por el pe­riodista Carlos Serna, la soprano Alba del Castillo, y Arturo Restrepo dueño de Almacén Discoteca; Gildardo llegó a la casa con cierta verraquera y comentaba:

— ¿Cómo es que esta vieja Alba del Castillo, siendo tan amiga de nosotros, le da el triunfo a esa muchacha Rincón hombe?.., siendo tan amiga de nosotros.

El era muy sentido y no le gustó el segundo lugar; entonces le cargó el dolor al jurado, y como él no conocía a los dos señores, poro a Alba sí —pues vivía en Aranjuez—, entonces la empren­dió contra la soprano.

El primer disco que graba Gildardo se llamó LOS REYES MAGOS y AGUINALDO AL ESCONDIDO, hecho para Discos Fuentes; y yo me acuerdo que ese día se fue con un sómbre­nlo chiquito, porque es muy bueno acotar algo, Gildardo era un tipo demasiado pobre, pero nosotros teníamos un hermano — Iván—, que fue muy buen trabajador y vestía muy bien; entonces Gildardo para ir a grabar, se ponía la camisa de Iván, ¡y hasta los pantalones de Iván!, y cogía un maletincito y un acordeón viejo —que se lo ganó en una rifa que hicieron allá entre los carniceros—, y se iba a las grabaciones, pero con la ropa de Iván.

El día que Gildardo se ganó ese acordeón, se acabó la paz en la casa, porque todas las noches era con un solo 'sonsonete', y con este disquito:

Si te vas conmigo no te cuesta na si te vas conmigo....

Y agachaba la cabeza contra el acordeón, no dejaba dormir, 3, 4 de la mañana con el mismo tonito; llamaba el patrón a las 7:

—Doña Julia, ¿Gildardo no va avenir a trabajar?

Y Gildardo le decía a mi mamá:

—Diga que yo estoy enfermo.

Pero era para poder tocar el acordeón; y mantenía un lapicito y un cuaderno viejo Norma, y ahí fue cuando empezó a sacar letricas, tenía un ortografía malita, era mal calígrafo, y comenzó a hacer musiquita; en ese momento él empieza a escuchar a José Bedoya, a José Muñoz y se centralizó en lo paisa; las dos prime­ras composiciones que hace, fueron también las dos grabaciones que realizó en Fuentes y que ya mencionamos; recuerdo que en estas grabaciones lo acompañó un conjunto llamado LOS CIENAGUEROS, formado por Gilberto López, Lucha López quien llamaba Lucía López de Garzón y otros músicos; este tema que grabó Gildardo no salió al mercado sino a los 10 años de haber sido grabado, y no se explica uno qué pudo haber pasado ahí.

Posteriormente Gildardo graba en Ondina, con el apoyo do un señor llamado Rafael Acosta (fallecido el 19 de noviembre do 1974 en un accidente de tránsito aquí en Medellín); en ese tiempo también existía en la ciudad un sello llamado R.C.U. (Rodrigo Cardona Urán era su propietario); este señor Cardona era her­mano de Otoniel Cardona, un señor de contextura promedio, dueño de discos Victoria, y que ha sido de los pioneros de la música aquí en Medellín. La 'ñaña' de Don Otoniel era Gildardo Montoya, incluso le ofreció la dirección artística de su empresa (Discos Victoria), pero Gildardo no aceptó porque la tenía en Codiscos; la música de Gildardo cuando se grabó en Codiscos, no tenía mucho auge, ni mucha salida, porque allá nunca ha habido buenos promotores; y me perdona que sea así un poquito derecho, pero la gente que ha trabajado en Codiscos, después de muerto Gildardo Montoya, conocen de todo menos de música —tal vez de vallenato sí sepan—; la mejor música de Gildardo está en Codiscos, EL QUE LE DIJO, EL ALUMBRADO, EL DISFRAZ DEL DIABLO, TÓCAME LA BOCINA, BUENO ES CULANTRO, EL AJEDREZ, LAS CU­ÑAS COMERCIALES, LA CANDIDATA, LA YEGUA CHEVERONA y muchas cositas, pero allá no hay quien ponga a trabajar esa música, porque son tipos que en lugar de talento, tienen es manteca en la cabeza.

Entonces Gildardo grabó para Ondina, R.C.U., Clarín, y más que todo en este sello fue donde grabó las cumbias, CUMBIA DEL PUERTO, LA MARGARITA, LA SILBADORA, acom­pañado de su acordeón, las guitarras de Joaquín Bedoya, Neftalí Alvarez y los tambores de Jairo Gómez; también Gildardo grabó en Metrópoli de un señor Galeano —mentirosito el señor éste, pues mete unas mentiras de aquí a Barranquilla—, actualmente dueño de Americana de Discos, Guillermo Galeano Bustamante, que también le colaboró mucho a Gildardo para que tocara sus cumbias.

LA MATECAÑA es una cumbia que Gildardo hace con motivo de las fiestas de la caña de azúcar de Cali, pues él quería mucho a Cali; GRITO CALEÑO es un tema que lo canta Juan Piña; LA CALEÑA lo toca Fabio Páramo y un señor Gabriel Mesa; KALAMARÍ es una cumbia de Gildardo a la que le cam­biaron el nombre por LUCERITO; pero Gildardo para tocar el acordeón era muy bueno, ¡tremendo acordeonero!

Aquí había un acordeonero que le dio la mano a Gildardo y lo admiraba mucho, pues decía que Gildardo era el mejor acordeonero que tenía Antioquia; era un músico llamado Lucho Campillo, monteriano, acordeonero bueno, que estuvo en Méjico y conoció mucho a Gildardo Montoya.... y le dio muchas clases.

En una cumbia que se Dama EL TAMBORCITO, que es de Gildardo:

Tamborcitosoná, soná....

Aparece como compositor José Muñoz, pero resulta que José Muñoz es el que hace los coros, con su esposa Doña Nora Vásquez; incluso a esta señora no le gustaba que José anduviera con Gildardo, porque siempre llegaban borrachos los dos:

— ¡Ahí venís con ese borracho vos, no!

Ya después Gildardo comienza por lo alto, pues él mismo organiza sus propios grupos, ya se le respetaba y era solicitado por varias casas disqueras; en 1972 es nombrado director artísti­co de Codiscos, cuando el Gerente era Don Alvaro Arango que se asesoraba en Don Rafael Mejía; entonces Gildardo era quien decía qué se grababa y qué no se grababa; pero como ya estaba sobrado como compositor, ya enviaba obras para Victoria y le decía a Joaquín Bedoya:

—Hombe, esos númeritos son míos, pero que aparezcan como de ustedes.
Caso tal, EL CORBATA GASTADOR, EL CACIQUE MOCORONGO, AÑO VIEJO MALICIOSO, TE CASASTE TOÑO, EL ARRUINAO, que aparecen como de varios com­positores, pero el autor de todo eso es Gildardo Montoya.

Después Gildardo se mete a componer para orquestas do alto vuelo; estaban los grupos venezolanos metidos en el interior del país, azotando a Colombia con su música, Emir Boscán, LOS MELÓDICOS, Pastor López, LA BILLO' S, Nelson Henríquez, entonces en Codiscos dijeron:

—Vamos a sacar un combo, que se va a llamar EL COM­BO DE LAS ESTRELLAS.

Llamaron a Jairo Mercado —Jairo Patemina—, Humberto Muriel, Fernando Mesa, Alvaro Velásquez, Reynaldo Carreño y al arreglista Enrique Aguilar, entre otros; ahí es cuando se impone Gildardo Montoya con composiciones como PIEL DE LUNA, LA BONITA SOLEDAD, MARÍA PUÑALES, LA GALLINA CLUECA, la letra del baión CHILÍ, LA TROMPETICA; y por LOS GRADUADOS: VIEJO PESEBRE, QUE ME COMA EL CHUCHO, EL GUAPO ESTÁ MUERTO, LA PELEA DEI. SIGLO, LOS CULEBREROS, LA BOLITA, EL HORÓSCO­PO, una cantidad de temas autoría de Gildardo y arreglos do Enrique Aguilar.

De los últimos números que compuso Gildardo fue PLEGA­RIA VALLENATA, en 1976; y a él no le tocó el éxito de su disco, pues éste empezó a sonar como en septiembre y Gildardo murió en noviembre.... y mucho menos las regalías.

La última composición que hizo Gildardo, que la dejó gra­bada en un cásete, fue completada por Joaquín Bedoya, quien además le hizo un arreglito y por eso aparecen los dos como compositores; cuando ésta se grabó no fue escuchada por Gildardo, pues ya había fallecido:

No hay nada que valga más plata que la juventud aquellos tiempos de niño ya más nunca vuelven....

Y el último número que grabó fue ENTRE CALI Y MEDELLÍN, de Arturo Ruiz del Castillo, acompañado del GRUPO VENEZUELA; porque Gildardo compuso y arregló también en discos Victoria; allí formó un grupo que le hizo contrapeso a EL COMBO DE LAS ESTRELLAS de Codiscos, fundado con el apoyo de Don Otoniel Cardona, EL GRUPO VENEZUELA; de esta orquesta se grabaron dos elepés, CON SABOR GITANO y EL BARRELITO, cantando Gildardo Montoya, en temas como BORRACHERA de Lucho Bermúdez:

Borrachera, borrachera, borrachera, tú eres la causa de mi pelea....

Con este grupo también grabó LA CHICA DE LA BOUTIQUE.

Luego viene la amistad de Gildardo Montoya con Nelson Henríquez, quien se llevaba letras de Gildardo para Venezuela, era el número uno en admiradores de mi hermano, y decía:

— ¡Qué 'verraco' pa' componer bueno!

Nelson Henríquez supo de la muerte de Gildardo a los 5 días.... y se puso a llorar a 'moco tendido'; Henríquez le grabó AMÁRRATE LA CINTA:

Ahora que te vayas de mí recuerda que muy triste me quedo para que no te olvides de mí amárrate la cinta en el dedo....

Eso es de Gildardo, pero Nelson también le grabó, EL GUA­YABO, ESTAMOS EN NADA, RECUERDO TRISTE, QUÉ QUE, EL PAISA, y otros números; entonces Henríquez se vino para Medellín a conocer a Gildardo Montoya; y cuando venía a grabar, amanecía y comía en la casa de Gildardo, le cargó sus hijos a Gildardo —Johnny, Wilmary Nina—, ellos eran com­padres, y Nelson lo decía en una entrevista:

—Para mi no hay compositor como Gildardo Montoya; este hombre es muy versátil y además le compone auno un número en 20 minutos.

Después a la vida de Gildardo llegan los músicos costeños, Daniel Celedón, Ismael Rudas que le grabó un tema llamado LAS MEMORIAS DE IMELDA y por el reverso EL GUAYABO; después le grabaron LOS BETOS (VILLA y ZABALETA) un tema que llama LA VERRAQUERA; Calixto Ochoa venía a Medellín y se iba para la casa de Gildardo, a quien le grabó EL INDIO MAPUCHI; Enrique Díaz le grabó 10 temas a Gildardo Montoya, LA MARIPOSA NEGRA, CONCIENCIA NEGRA, LA MUERTE A CABALLO y otros; Alejandro Duran le grabó LA PLEGARIA VALLENATA, antes de que la grabara Jairo Patemina, lo que sucedió es que con este tema no pasó nada, hasta que lo grabó EL COMBO DE LAS ESTRELLAS, cuando se convirtió en el 'palo' del 76.

Existía en Bogotá una revista llamada Antena, manejada por una escritora Margot Ricci, que es un poco mordaz y atrevida en su forma; y en un comentario decía:

—El gusto de los antioqueños es un poco 'lobo' —malo—; pues cómo le parece que el compositor que más discos vende en Colombia, del 73 en adelante, es Gildardo Montoya, un paisa nacido en una vereda.

Apareció un señor llamado José Mercurio —que escribía para El Tiempo—y le hizo una entrevista a Gildardo Montoya. Fernando González Pacheco lo llamó para un programa llamado CITA CON PACHECO y Gildardo no quiso ir, ¿por qué no quiso ir?; no por orgulloso, sino que Gildardo no tenía facilidad de expresión, era un poquito cicatero para hablar, so pena de cometer algún error, y no le gustaba ir a eso, porque de pronto 'metía la pata'; a Gildardo lo llamó Elkin Mesa alprograma GRAN ANGULAR, y tampoco fue.

Yo recuerdo que Pacheco entrevistó a un compositor coste­ño llamado Isaac "Villanueva —a nivel nacional—, y le hizo esta pregunta:

—Como compositor, ¿cómo le parece Gildardo Montoya?

Y Villanueva habló muy bien de Gildardo; Pacheco se le metió con el paisa, porque sólo estaba hablando de compositores costeños, Barros, Erazo, Galán, etc.

Gildardo fundó en 1964 un grupo llamado LOS RUM­BEROS, con un señor de nombre Amador Cano, con Francisco Zapata, otro Londoño, para grabar música en el sello Discos Co­lombia, propiedad de Pacho Tobón, y allá fue donde Gildardo grabó EL GATO DE AMPARO, EL CHOFER Y LOS BIZCOCHOS, un long play, y que fueron auténticos 'palos' en esa época; después se pone a tocar acordeón para demostrar sus habilidades, y ahí es cuando graba la cumbia BAHÍA SOLANO, hecha por el mismo tiempo de MARBELLA, cumbia de Pedro Ruiz —un señorazo amigo de Gildardo—; en este tiempo están muchas cumbias que Gildardo hizo para Discos Colombia, un ema que fue 'palo', MARÍA VICTORIA:

Yo no tengo nada pa' regalarte en tu cumpleaños niña Victoria....

Gildardo grabó muchos porros y cumbias para Discos Co­lombia y Metrópoli.

Gildardo no gustaba del aguardiente pero sí tomaba ron, y fumaba un cigarrillo que llamaba Kent; tenía una forma muy cu­riosa de encender los cigarrillos, pues no ofrecía para todo el mundo, sino que a cada cual le pasaba su cigarrillo, y para com­plementar.... no daba candela.

Gildardo era un poco pedante como compositor; él tenía un modo de hablar tocándose la mejilla izquierda, y decía:

—José Barros es una lumbrera, pero yo tampoco me le que­do atrás.

Una vez delante de Jairo Paternina, yo le dije: —Gildardo, no diga eso, que eso es muy maluco.

Entonces Paternina aseveró:

 —Déjelo que hable, que tiene toda la razón.

Yo soy poeta profesional —a pesar de que no he escrito lbros—, pero colaboré mucho en programas de radio y publique mucho en el periódico El Colombiano; digo los poemas que escribo yo y admiro mucho a Julio Flórez; era 25 de noviembre, y estaba sacando unos poemitas, cuando tocaron a la puerta de la casa y nos dijeron: —Un hermano de ustedes se accidentó en el centro.

La noticia nos la llevó un tipo que hoy en día es un médico, Andrés Raigoza; el poema que yo estaba haciendo, se llamaba SONETO A LA NOSTALGIA, y lo dejé sin terminar; todos salimos de inmediato para urgencias, y cuando yo llegué a ese sitio.... ya Gildardo estaba en los estertores finales y sólo me tocó verlo morir.

El accidente en que murió Gildardo fue aquí cerca, en la calle 30 con la 76, barrio Belén; una muchacha llamada Doña Gloria, que conducía un carrito particular, se atravesó, no marcó parada y Gildardo venía en una moto que le había comprado Jairo Patemina—350 Honda—; venía con Darío Valenzuela a las 3:30 de la tarde; ellos quedaron inconscientes sobre el piso, la policía no permitió que los tocara nadie y sólo los llevaron a urgencias cuando vinieron a levantar la moto, o sea que penó ahí como hora y media, pues él murió a las 5:30, jueves 25 de no­viembre de 1976; la señora que conducía el carro era esposa do un profesional, y con base a eso fue que no pagó mucho; y ella como que cuando escucha la música de él, dice todavía:

—Yo maté a ese muchacho.... y fue culpa mía.

El entierro de Gildardo fue en Campos de Paz; eso parecía la llegada de la Vuelta a Colombia, no cabía la gente haciendo filas, vino gente de Barranquilla, Cali, de todo el país; recuerdo que un guardia de prisión dijo:

—Yo quiero conocerlo, ¡y si no lo destapan me tienen que enterrar con él!

Y lo mismo decía una viejita que había venido de El Peñol; y hubo necesidad de destapar el cadáver para que ellos lo vieran. A Gildardo lo enterraron con la mejor ropa que tenía, pues ese era un encargo que con anterioridad había hecho; en Campos de Paz eso fue apoteósico, dolorosa la cosa desde luego.... pero no cabía la gente. El titular del periódico El Tiempo, al otro día fue, MURIÓ EL ÚNICO PAISA QUE ESCRIBÍA VALLENATOS.

Gildardo con Evelio Marín —mucho tiempo atrás formó un dueto llamado LOS TROVADORES DEL QUINDÍO, que interpretaban y grabaron música guasca y ranchera, pero no ten­go noción de que haya incursionado en el bolero.

Alfredo Gutiérrez, le grabó a Gildardo un tema que se llama EL BESITO DE AÑO NUEVO, y otro.... LA GUERRILLE­RA.

Gildardo Montoya era muy querido en la costa Atlántica, ya que muchos músicos costeños grabaron sus temas; y el único acordeonero de respeto que tuvo Antioquia —para los coste­ños—, fue Gildardo Montoya".

***

Don José Muñoz me contaba esta anécdota sobre Gildardo Montoya:

En cierta oportunidad se fueron José A. Bedoya, Gildardo Montoya y José Muñoz, a visitar unos familiares de este último, que vivían en una vereda de Girardota llamada El Barro; ellos —entre amigos—, en ocasiones se trataban de hijueputa.... este hijueputa.... este malparido; trato que José A Bedoya nunca acep­tó. Ese día una de las quebradas que permitía el paso hacía la vereda, estaba crecida, y para cruzar al otro lado, había que ha­cerlo sobre un tronco que estaba puesto de orilla a orilla; pasó Gildardo, luego pasó José Muñoz, y José A. un poco medroso, no se animaba a pasar, y ellos le decían:

— ¡Pasa pues José, pasa!

Y nada que pasaba; y le repetían:

— ¡Pasa pues José, pasa!

Y no pasaba; entonces se le ocurrió a Gildardo decirle:

— ¡Pasa pues gran hijueputa!

 Y ahí mismo pasó todo verraco.

10 comentarios:

  1. La gente parrandera del Caribe colombiano aún recuerda mucho a Gildardo Montoya, 36 años después de su muerte. No hay duda que La Plegaria Vallenata es el éxito que más se destaca en el repertorio de este juglar paisa, pero fueron muchos los éxitos que aún se escuchan insistentemente en las parrandas clásicas como La Verraquera que popularizaran los Betos Villa y Zabaleta y La Muerte a Caballo grabada por Enrique Díaz.

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  2. Muy entretenida la biografía que nos cuenta don Darío acerca de su hermano, es lamentable no haber podido tener por unos años más a este cantautor; pero muchos de sus temas nunca pasarán de moda y alegraran los diciembres año tras año.

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  3. Gildardo Montoya fue un gran artista popular colombiano. Aún hoy se le escucha y se le recuerda. Hay un artículo que lo evoca desde el corazón. Se puede leer en:

    http://emiliorestrepo.blogspot.com/2012/03/gildardo-montoya-in-memoriam.html

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  4. Por cosas del destino llegue a esta página al querer saber acerca del compositor de "Dele por ahí " pues estamos en Diciembre y quedé sorprendido con esta maravillosa biografia y quedo muy orgulloso de la creatividad de mi pueblo colombiano, pues por muy popular que parezca dicha música, es muy agradable. Felicitacioes miles.

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  5. los saludo desde lobatera, venezuela donde la musica de gildardo montoya es muy escuchada y mi comentario es para contarles una anecdota que nos sucedio en el año 1996 cuando se estaban organizando las ferias del pueblo y entre los artistas que querian contratar estaba gildardo montoya sin saber que ya habia fallecido en 1976, fuimos a cucuta, se llamo a medellin, creo que a Codiscos, y cuando dijimos que nos contactaran a don gildardo montoya para traerlo a venezuela, se sorprendieron y nos contaron que el tenia 20 años de muerto, noticia que nos sorprendio, y se descarto obviamente la idea, pero la gente de Medellin nos ofrecio la orquesta de jhon jairo perez, que no se concretò. Saludos desde Lobatera y la eterna admiracion por la musica de don gildardo montoya

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  7. Muy buena reseña biográfica de Don Gildardo. Un abrazo desde Quito, Ecuador

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  8. GRACIAS DARIO MONTOYA POR ESTOS DATOS TAN COMPLETOS

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  9. Aquí en Ecuador, gustó mucho la música del maestro Gildardo

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