INSTRUCIONES

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jueves, 27 de enero de 2011

JOSÉ MUÑOZ



Biografía de José Muñoz

Cuando yo inicié este trabajo sobre la música parrandera, un gran amigo y colaborador me dio el número del teléfono de José Muñoz; tal vez un poco desconfiado Don José atendió mi llamada; pero muy cumplido —pues es una de las cualidades que tiene—, unos días después me estaba esperando en el par­que de Itagüí; yo había visto unas carátulas de discos de LOS RELICARIOS —uno de los duetos en que él actúa—, y me pa­recía una persona de avanzada edad; pero cuando me lo encontré en ese parque, este hombre parecía hijo de él, muy rejuvene­cido, entero, lleno de vida y sobre todo muy formal y muy atento;después supe que algunos de sus compañeros musicales están extrañados con la juventud de don José.

Lo que más me llamó la atención de él, es su sencillez; pues este hombre que es el máximo compositor de la música parrandera, que no tiene ni idea de cuántas obras ha compuesto, que tiene música grabada por Plácido Domingo, tiene la apariencia del más humilde de los personajes de Medellín; y otra cosa que yo no he podido comprender, es cómo este señor, que parece tan serio, de rostro adusto, que poco se ríe, sea el compositor de esa cantidad de canciones tan 'charras' y que tienen la picaresca de la pura música antioqueña y maliciosa.

José Muñoz es de los personajes máximos de la música parrandera, como compositor, como músico, como cantante y como organizador de grupos; y en esta música, si algún día hay una leyenda, ese será José Muñoz.

Este hombre, que anteriormente fue un bohemio, un borra­cho y un parrandero, hoy en día es una persona organizada y tiene un hogar feliz, con hijos profesionales, y rodeado de cariño.

Don José—amablemente—, esto me confesó:

'Yo nací en Bello (Antioquia), pero me crié en Girardota, y mis padres eran Narciso Muñoz y Estefanía Ospina, que criaron a Francisco, Toña, Graciela, Concha, Juancho, Pablo, Carmelina y mi persona, que soy el menor de la manada. Los padres míos, con toda su familia, rodaron mucho, que vivieron en Rionegro, en la Mosca, en Bello, entonces unos nacieron en Rionegro, otros en Girardota, y yo nací en Bello; a mí me llevaron de 8 meses de nacido para Girardota, y de allá me regresé a Bello a los 17 años, cuando me vine a trabajar a Fabricato.

La infancia nuestra fue muy pobre, pero en ese tiempo el campo era muy bueno, con abundancia, mucha comida y uno sólo tenía que comprar la mera carne, de resto todo lo había en el campo, inclusive trabajo, no había violencia, no había robos, y todo era supremamente sabroso; la pobreza era mucha, pero nos criamos contentos, nos criamos descalzos, pero eso no nos im­portaba. Yo no hice sino primaria, yo estudié hasta quinto de pri­maria y no pude estudiar bachillerato en los colegios que había en el pueblo, por la misma pobreza; yo vivía en una vereda llamada El Barro, y allá tengo todavía la finquita, la casita, el recuerdo y todas esas cosas así.

Pablo mi hermano tocaba bandola y tiple, inclusive todavía interpreta y conserva la bandola; Manuel —otro hermano—, era acompañante de tiple, y mi papá tocaba tiple, trovaba y era un músico; como yo desde chiquito los veía a ellos en parrandas y cosas, creo que por eso a mí me entró la idea de aprender a tocar guitarra; a los 7 años, eso era lo que yo quería, tocar guitarra; entonces mi mamá como pudo, reunió una platica y nos dio una guitarra, que la compramos en Marinilla; ¡ahí, y por ahí derecho compramos un tiple y un método de tocar guitarra, y con ese método fue como yo aprendí, a mí nadie me enseñó, yo no tuve profesor; cuando nos reuníamos en la casa a tocar, sólo interpre­tábamos rancheras y cosas como EL CORROSCO, LA BAMBA y otras canciones que ya no recuerdo. En mi aprendizaje sí influyó Guillermo Buitrago, pero un poco más adelante, cuando yo estaba más crecido y ya escuchaba la música de este maravi­lloso cantante.

Yo formé dueto en Girardota con un compañero —que ya murió—, llamado Hernando Alzate, y tocábamos mucho bambuco, pero esto fue solamente en son de parranda; en ese tiempo a mí también me gustaba la 'carrilera', y estaban en apo­geo LOS MADRUGADORES y todos esos duetos viejos, PERONET E IZURIETA, LAS HERMANAS PADILLA, y a mí me gustaba esa música, pero montábamos era bambucos y cosas porque eso era lo que nos solicitaban; la 'carrilera' se llamaba música 'guasca', y uno tocaba una 'guasca' en un estadero y a la gente no le gustaba, entonces tocábamos era bambucos, boleros y cosas así.

Cuando yo vine del cuartel me presentaron a José Bedoya, me lo presentó Neftalí Alvarez, que era mi compañero musical en Bello; y simultáneamente me presentaron a Germán RengIfo, en­tonces yo me inicié paralelamente, en la música bailable con José Bedoya y Neftalí Alvarez, y en la 'carrilera' con Germán Rengifo.

Claro que cuando yo me separé de Hernando Alzate, en 1951, me fui para el cuartel;y en el cuartel tocábamos era música de parranda, porque había muchos costeños, y allí es donde yo toco los primeros porros y oigo en forma la música de Guillermo Buitrago; y en ese año y medio fue que se me pegó la música costeña; yo pagué servicio en Bello, Chigorodó, Dabeiba, Cañas gordas y todo el occidente antioqueño.

Neftalí y yo éramos compañeros de Fabrícato, amigos mu­cho antes de irme a pagar servicio militar; yo vine del cuartel y otra vez volví a Fabricato, y otra vez con Neftalí a ensayar y a parrandiar en compañía de uno de LOS ARRIEROS; ¡ah!, tam­bién fui fundador del conjunto LOS ARRIEROS y con ellos tra­bajé mucho tiempo; claro que yo seguí la música 'carrilera' con Germán, pero a mí la música colombiana me gusta mucho.

Y le cuento lo siguiente, empecé LOS RELICARIOS fue con Neftalí.... y todavía no había aparecido Germán, pero Neftalí, era un poco orgullosito para esa música, porque como le digo, la música 'guasca' era vetada, y él tenía un conjunto de prestigio que llamaban ALMA ANTIOQUEÑA, donde tocaban boleros, bambucos y cosas así, y eran muy 'pinchaitos'; incluso nosotros grabamos dos discos que se vendieron, pero a él no le gustó la cosa, le daba pena mejor dicho, y me dijo:

—No, no, no, es mejor que vos sigás con esa música, por ahí por aparte, que yo tengo mi conjunto.

A Germán Rengifo me lo presentó Abel Díaz Correa, quo fue quien nos bautizó LOS RELICARIOS, nos dio la primera letra—porque era compositor—, y fue quien nos encarretó en esto de la música 'carrilera', bueno, ese fue prácticamente el fun­dador de LOS RELICARIOS; Abelito era también amigo de Neftalí y fue prácticamente elfundador de LOS BELLADINOS, pues recuerdo que la canción LA NARANJA MADURA es de su autoría; él era el que lo impulsaba a uno, que vengan ensayen, que toquen esto, que tal cosa, y era un entusiasta inigualable, quo lo hacía a uno entrar, fue prácticamente el fundador del conjunto y quien nos descubrió.

Las primeras piezas que grabamos como BELLADINOS fueron, EL MAIZAL, LA NARANJA MADURA, LA MUJER Y LOS CALZADOS y otros temas ahí; LOS BELLADINOS éramos, José Bedoya, Félix Londoño, Joaquín Acevedo, Neftalí Álvarez y mi persona, y había un costeño que no me acuerdo cómo se llamaba; Riaza nos acompañaba pero en grabaciones y el costeño cantaba y tocaba con nosotros en Bello, pero no re­cuerdo si grabó; así fue como comenzamos, hasta que después se abrieron Joaquín Acevedo y Félix Londoño. De esas primeras grabaciones Joaquín Acevedo sólo canta LA NARANJA MA­DURA, porque EL TESTAMENTO lo canto yo, lo mismo LA MUJER Y LOS CALZADOS, y José Bedoya cantó EL MAI­ZAL, que incluso fue su primera grabación; yo que le haya cono­cido a Joaquín Acevedo con nosotros.... LA NARANJA MA­DURA; claro que él después hizo otros, pero con diferente con­junto. Como BELLADINOS duramos dos años o tres, porque después nos fuimos como JOSÉ A. BEDOYA Y SU CON­JUNTO, que era una formación más fuerte, y ya no pagaba sos­tener el otro nombre, y José Bedoya quería que el conjunto lleva­ra su nombre también.

José Bedoya vino de Frontino y no cantaba, aquí fue que lo hicimos cantar a 'la brava'; el tocaba acordión y puntiaba muy bien la guitarra y lo acompañaba a uno, pero sí le decíamos:

—José, cántate una cancioncita.

—No, no, no, no jodás.

Y le daba pena. Yo fui el que le dije:
—-José lleva una canción a cualquier fabrica, cantala, que a vos te graban.

—No, no, no, no me voy a meter yo ahora con eso hombe.

Hasta que la llevó, fue EL MAIZAL.... y no pasó nada con eso; pero esto sirvió para que en Sonolux lo escucharan.

Entre los grandes punteros de la música parrandera, José A. Bedoya hace un punteo muy bueno, y Joaquín también; Manuel Suescún es muy bueno, y Leonel Ospina que puntiaba una belle­za.... o todavía puntea, no sé. El puntiao de los Bedoya es dife­rente, porque el templao de José y de Joaquín, es como una lira, es decir, la guitarra se templa como si fuera una lira, una nota más alta la prima y la segunda, entonces ellos encuentran la nota más cerquita en la guitarra; la guitarra común tiene la nota más abierta, y templándola como lira, la nota le aparece más cercana.

José A. Bedoya era muy celoso para puntiar, y sólo lo hizo en los trabajos que realizó con nosotros, también le puntió a Agustín, y los temas que él cantó; pero no le puntiaba a otros, porque creía que se perdía su estilo.

Yo no sé cuántas composiciones tengo, pues nosotros gra­bábamos muchas cosas para sellitos por ahí que no eran muy populares; o me decían:

—Necesitamos tantas letras pa' mañana.

Y con seguridad que allá las tenían; entonces imagínese cuán­tas otras tendrá uno por ahí regadas; otras que uno ni se acuerda; a veces me llaman unos coleccionistas y me dicen:

—Hombe, ve, estuvimos oyendo un disco tuyo que se lla­ma, tal....

Y yo no tengo ni idea.

Muchas de las canciones mías tienen motivos especiales, pero también muchas fueron ocurrencias, temas de actualidad, y mu­chas veces porque los amigos me decían.... y también por encar­gos; EL RATÓN por ejemplo, fue una cosa que se me ocurrió; EL MES DE LA PARRANDA, fue imaginándome la alegría que trae el mes de diciembre; COMO YO TE BUSCABA, me basé mucho en mi papá y mi mamá, pero fue viendo a mi hija —la que es médica ahora—, cuando ya caminaba y le ponían delantalcito.

Don Jesús Vanegas nos acompañó muchas veces, con el bajo, con la guitarra, el guitarrón; el era de EL TRÍO PALMARy no­sotros —LOS RELICARIOS—, comenzamos a grabar fue con EL TRIO PALMAR, que fue el primero que nos acompañó; cla­ro que después ya nos fueron metiendo al 'Cholo' Gómez, a Maldonado, a Nova, a 'Pibe' Campos, pero los que empezaron con nosotros, fueron los de EL TRIO PALMAR—Nano, Jesús Vanegas y Horacio Galeano.

Los más grandes éxitos—en música parrandera—, de LOS RELICARIOS, fueron LARANAy EL MES DE LA PARRAN­DA; pero también sonaron EL TIRINGUIS TINGUIS y CHUBACHE PECH.

LA RANA, era una canción que cantaban unos montañeritos de una vereda llamada El Caney; ellos nos dieron la idea a Neftalí y a mí, que ese día andábamos de pesquería; y por eso como autores de este tema figuran LOS DEL CANEY, en recuerdo del paseo y de la vereda que pertenece al municipio de Porce.

Gildardo Montoya y yo fuimos muy amigos y casi diaria­mente nos veíamos; él era muy medido pa' beber, pero yo en ese tiempo me lo bebía todo.

Yo tengo 7 años sin tomarme un trago; así vivo muy contento y creo que ya no vuelvo a beber.

Yo sigo componiendo, pero ahora —de este tipo de músi­ca— las disqueras no están grabando nada. Las fábricas de dis­cos a mí me han pagado regular, pues con las composiciones que uno tiene, sería para vivir muy bien; yo considero que la música no es rentable; ayer nada más estábamos hablando en SAYCO sobre ese tema, y que le vengan a uno de regalías —cada 6 me­ses— 600 o 700.000 pesos, ¡qué va a vivir uno de eso!; en ACINPRO en los mismos 6 meses le dan a uno 500 y en las fábricas 200 o 300, y ¿eso para qué sirve?; las fábricas —to­das— se enriquecieron; yo siempre pienso que si Darío Gómez se enriqueció haciendo su propia fábrica de discos, ¿cómo hubie­ra sido nosotros —con todos los éxitos que tuvimos—, si hubié­ramos tenido nuestra propia fábrica?... nos hubiéramos llenao; entonces a uno, no le han pagao bien.

Yo creo que nuestra música, hasta fue lanzada internacionalmente, pero como la fábrica se queda callada, entonces aquí no se sabe; fíjese que un señor que vino de Curazao, me contaba que nuestra música por allá se oye bastante; en Venezuela y en Centroamérica también, pero jamás le entregan a uno una regalía que venga de allá.
Alejandro Sarrazola y yo hicimos un dueto llamado LOS RAROS, en Victoria, y grabamos algunos temas.... pero tampoco pasó nada; después yo hice LOS RAROS con Joaquín Bedoya y nos fue mejor, porque siempre grabamos como seis elepés.

Jairo Gómez grabó muchísimo con nosotros, pero a discos Victoria no volvió, tal vez sería que lo vetaron porque siempre era trabajosito, cobraba mucho.... o se dejó de las grabaciones.

En el tiempo de LAMUJER Y LOS CALZADOS yo toda­vía no estaba muy aguerrido para la composición, y por eso le busqué un poco el doble sentido, y usté se acuerda:

Y se quitó los cal.... zados
y le daba mucha pena....

Y en ese tiempo el doble sentido le gustaba mucho a la gente.

EL RATÓN y SE ME PARÓ EL RELOJ, fueron dos can­ciones que me las prohibieron en los pueblos; sobre todo cuando salió SE ME PARÓ EL RELOJ, estaba sonando por toda parte y fui de visita a Girardota, llegué a una heladería, vi el título ahí en el traganíquel, le fui a echar la moneda, cuando me dijo quien atendía el mostrador:

— ¡No!, ese disco no está ahí, pues lo tuvimos que sacar, porque vino el Cura Párroco y dijo que a él no le gustaban esas vulgaridades.

EL ESPANTO también fue prohibido,

Anoche se me paró,
un bulto negro en la carretera....

Y lo mismo sucedió con EL RATÓN,

Estaba yo con mi novia conversando en el portón,
cuando vi que por un hueco salió un maldingo ratón,
se le metió por la falda y al bolsillo se le entró
y la pobre me decía, sacame ese ratón.

Sácamelo negrito, sácamelo por favor....

Ahí, es donde estaba la cosa picante; pero eso eran sólo ocurrencias. Uno componía números bonitos y de pronto los entraba, pero a las disqueras les gustaba era que uno hiciera temas con doble sentido, porque era los que más se vendían.

Gustavo Quintero con sus grupos, tuvo gran éxito con la música que nosotros hacíamos, LOS APODOS, LA BANDA DEL VECINO, EL CULEBRERO que eran míos, y LA BOLI­TA, LA PELEA DEL SIGLO y otros que pertenecían a Gildardo Montoya, por ejemplo.

Una vez yo quedé de ir a una fiesta con José Bedoya, pues íbamos a tocar en un bautizo; llegué a su casa, porque habíamos quedao de reunimos allá, para llegar juntos ala 'tocata';lo espe­ramos mucho rato, y el hombre —que era muy enamorao y juga­dor de billar—, no apareció por ninguna parte; ya no podíamos esperar más y no teníamos puntero que tocara en esa fiesta; en­tonces yo escucho a alguien que estaba puntiando en la guitarra de José, y era un pelaíto que lo hacía de maravilla y además era parecido a José, y le dije:

—Oíste hombe, ¿vos es que puntiás?

—Siií, yo me sé casi toda la música de mi hermano José, y también la de Buitrago.

Era Joaquín—hermano menor de José Bedoya.

—Ve, si eso es así, camina vamonos pa' una fiesta donde tenemos que tocar y no tenemos puntero.

Oiga, nos fuimos.... y eso fue un descreste, ese muchachito tocando como José Bedoya. En ese tiempo Don Otoniel Cardo­na se había separado de Sonolux y estaba montando a discos Victoria; esta empresa nueva no tenía artistas decembrinos, pues Sonolux había quedao con José Bedoya; voy donde Don Oto y le digo:

—Don Oto, tengo un cantante y guitarrero mejor que José Bedoya.

— ¡Ni riesgos José!, eso no lo diga porque no es verdá.

—Vea, es mejor, y es hermano de José Bedoya.

Lo llevé, y ahí mismo lo hicieron artista exclusivo por 5 años; y ¿sabe con qué arrancó?, con EL ESPANTO, LAS COQUETAS, EL FIAMBRE DE ESTELLA, que todos fueron éxitos, y él todavía se encuentra vigente.
José Bedoya puntiaba distinto a todos los demás.... ¡tenía un estilo muy propio!; y Leonel Ospina era brillante para puntiar.

José Bedoya, se fue para Estados Unidos porque le resultó un contrato muy bueno, pero él viene cada dos o tres años, y graba y tal, y se vuelve.

Judith Arboleda es de LAS TRIGUEÑITAS, pero ella can­taba muy bien la música bailable y cualquier día Don David Ocampo —allá en Codiscos—, me dijo:

—José, compóngase unos numeritos para hacerlos cantaos con esta muchacha, al estilo de CANTA EL GALLO, unos diá­logos, para que los cante con Judith.

Yo llevé las canciones, me las aceptaron y las grabamos, EL VIENTO SE LO LLEVÓ, LA MODA YE YE y LA DISCU­SIÓN, y nos llamaban LA MOROCHA Y EL RUISEÑOR.

La historia de LOS RELICARIOS ha sido muy grande, pero muy cruel por el asunto del trago; bebíamos mucho los dos, Germán Rengifo —mi compañero—, ha bebido toda la vida; y yo bebía mucho.... pero ya no, y yo creo que por eso es que ahora me tocan son los sufrimientos. El primer número que hicimos como RELICARIOS fue MUJER SIN CORAZÓN, de Abelito Díaz —nuestro impulsor—, pero eso fue por allá en un sellito, sin em­bargo esto sirvió para que nos conocieran las casas grabadoras, y entonces nos llamaron a Codiscos, donde comenzamos con YO VALGO MÁS, que fue la canción que nos dio la exclusivi­dad pa' toda la vida se puede decir; y después grabamos en Sonolux, en Victoria.... en muchas partes.

Más de una vez me tocó ir por Germán a una de esas casas de parranda, porque estaba enfarrao, y nosotros con todo listo ya para comenzar a grabar; y es que a nosotros nos decían:

—Vea, necesitamos grabar un L.P. mañana.

I Y al otro día, la música se la daban a uno en un ratico, y la letra era leyendo en un papel; mejor dicho, eso era como sacan­do buñuelos pa' venderlos al otro día.

Vea, lo que uno quiere hacer lo hace; cómo le parece, que cuando mi mamá me compró la guitarra y el método para apren­der, yo me levantaba todos los días a las 5 de la mañana a estu­diar el método, a las 6 me iba por un viaje de yerba para echarle a las bestias, y a las 7 me iba para la escuela, que era una escuela de campo; incluso yo tengo un bambuco que está inédito, y se llama ESCUELITA DE MI CAMPO, dedicao precisamente a esa escuela.

Buitrago fue como el papá de nosotros, pues su música fue la que nos inspiró y esa era la que nosotros —en un comienzo— interpretábamos; Buitrago tenía un modo muy especial de tocar y su voz no la tenía ni la ha tenido nadie.

Yo creo que la primera composición mía fue bailable, tal vez LA MUJER Y LOS CALZADOS, o EL TESTAMENTO, o A BUITRAGO LO QUERÍAN ENVENENAR.

Antes uno hacía dos o tres long plays en cada diciembre, en cambio ahora.... uno no hace ni dos o tres discos.

A mí me han llegao regalías de LOS GOTEREROS, de Nue­va York y otras partes, puede ser que lo grabaron otros conjun­tos por allá, uno qué va a saber de eso.

COMO YO TE BUSCABA, es un bambuco cuya inspira­ción fue mi papá, quien usaba pañuelo 'rabo e gallo' que se lo ponía en la nuca, tocaba tiple y bailaba bambucos y torbellinos; y también mi mamá, que tenía lunares en la cara me dio la inspira­ción cuando nació mi hija; pero sobre todo cuando la muchachita caminó, me vino a la mente:

Así era que te quería
así era que te buscaba
de delantal y pañuelo
de lunares en la cara....

Entonces esto fue sacao a mi hija, pero inspirao en mi papá y mamá; primero lo grabamos José Bedoya, Neftalí y yo en Sonolux, después lo sacó Lucho Ramírez y posteriormente Felo Alba, LOS TOLIMENSES y otros más; pero la grabación que me llena de orgullo a mí, es la que hizo últimamente el tenor espa­ñol Plácido Domingo.

SOY BOHEMIO fue una canción que saqué inspirada en mí. Como yo quería tanto a mi mamá, saqué muchas canciones a la madre y todas me han dado éxito, DÓNDE ESTÁS VIEJITA, TRISTE SIN MADRE, MADRE SOLO HAY UNA, SE FUÉ MI MADRE, DEJÉ MI MADRE y muchas más que interpretó con LOS RELICARIOS.
Fuera de mis canciones, yo también interpreté a Vega del Río, Gildardo Montoya, Alfonso Muriel y otros.

Entre los compositores importantes de la música parrandera se destaca Arturo Ruiz del Castillo, también Alejandro Sarrazola tiene buenas composiciones, Octavio Mesa, el 'Mono' Gonzáles, Antonio Posada.... y muchos compositores más.

Yo conocí a LOS CARIBEÑOS, que eran Tito Ávila, Enri­que Aguilar, y Noel Petro que se crió aquí en Medellín con noso­tros.

El Maestro Edmundo Arias es quien nos acompaña EL MES DE LA PARRANDA, LA RANA y otros temas; él mismo hacía los arreglos.

El Maestro Luis Uribe Bueno grabó con nosotros muchas piezas en Sonolux.

Yo he grabao muchísima música, y he vendido mucha más; y a mí jamás, me ha llamao una casa disquera a decirme:

—Le vamos a dar una medalla de oro por 20 o 30 años de servicio.

Eso nunca se ha visto con ninguna fábrica; en cambio hay otros, que tienen cuatro o cinco cancioncitas y tienen medallas por toda parte; el Gobierno tampoco hace nada, y nosotros tene­mos SAYCO y ACINPRO, porque las hemos fundado nosotros mismos.

Lo de LOS APODOS fue así:

Cómo le parece que yo trabajaba en Fabricato, y un día me dice un compañero:

—Hombe José, vos que sos tan verriondo pa' componer, ¿por qué no le sacas una canción a este 'animalero' que hay aquí en este taller?, hombe.

— ¿Cuál 'animalero' hombe?

— ¿No me vas a decir que no te has fijao?; ve, a mí me llaman la Tortuga, pues observa la jiba tan verraca que tengo y mis ojos brotaos; aquel negrito que está subido sobre esa nevera, le dicen el Mico, y fíjate y verás que's igualitico a un mico.

Yo seguía escuchando y no podía de la risa.
—José, aquel questa'llá lo llaman la Pizca.

—Y ¿por qué le dicen así hombe?

—Porque cuando uno le habla, se pone todo colorao.

—Bueno, ¿y a mí cómo me dicen?

—Como bebés tanto.... te llaman Tapetusa.

Este personaje me explicó todos los sobrenombres, y yo cada vez me reía más; entonces me fui a un escritorio, y empecé conmigo mismo.

A José le dicen, le dicen Tapetusa....

Yo grabé ese tema en Codiscos.... y no pasó nada; pero en ese momento estaba Gustavo Quintero con sus GRADUADOS en todo el apogeo, grabaron LOS APODOS y esta canción se regó no sólo en Medellín, sino en todo el pais; pero lo más tenaz es que por esta letra casi me echan de Fabricato, pues la Pizca —uno de los que menciona la canción—, se sintió muy aludido y entonces me aventó ante el jefe de personal, dizque porque yo andaba poniéndole sobrenombres a todo mundo, y el jefe de per­sonal me mandó a llamar:

—Hombe José, ¿qué es lo que le pasa a usté, con un señor de allá de su sección al que llaman la Pizca?

— ¡No!, a mí no me pasa nada doctor, ¿por qué?

—Usté dizque lo menciona en una canción, y que ya se la canta todo el mundo.

Pero yo veía que ese hombre me reclamaba y era muerto de la risa; entonces me dijo riéndose todavía:

—Vea hombe José, no me vaya a meter en problemas y deje de joder con eso.

En esos días —mediados de diciembre—, frente a la em­presa Fabricato, parqueaban unos 30 o 40 pavos y piscos, des­tinados a ser sacrificados en las festividades decembrinas; los com­pañeros míos atizaban a los animales para que lanzaran su pecu­liar sonido, y esto —todos los días—, enfurecía más a la Pizca conmigo".

1 comentario:

  1. buenas noches que bueno que subieran tambien la musica parrandera de JOSE MUÑOS asi como subieron la de JOAQUIN BEDOYA !QUE BUENA MUSICA¡ GRACIAS

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