INSTRUCIONES

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jueves, 27 de enero de 2011

VICENTE MUÑOZ


Biografía de Vicente Muñoz

Don José Muñoz me dijo así:

—Vea doctor, usté llega a Girardota por toda la entrada prin­cipal, y en la esquina anterior del parque, voltea a mano derecha y a las 3 o 4 puertas, ahí está el negocio o granero de mi sobrino; además en esa cuadra, todo mundo sabe quién es Vicente Muñoz.

El día anterior a mi visita llamé por teléfono a este hombre, y me pude dar cuenta de la calidad de persona con quien estaba tratando. Don Vicente —a pesar de ser domingo, día de bastante trabajo en su negocio—, me recibió con una amabilidad inusita­da; y cuando uno trata a este señor, jamás se puede imaginar que sea el compositor de piezas tan cómicas como: ME CAÍ BORRA­CHO y LAS PIPONCHAS.

Vicente Muñoz es un hombre sereno, recatado, al que no se le oye ninguna vulgaridad, de hablar pausado, y con una placidez, en el rostro, que le indica a uno la paz que debe tener en el alma, en Girardota lo conoce todo mundo, pero si a usted no le dicen quién es, Don Vicente delante de usted, sólo se destaca por su cultura y educación, mas no por su música, pues tal como sucede con su tío José, no refleja en su actitud que sea el autor de esta música decembrina, picaresca y antioqueña.

Y con su modo pausado de decir las cosas, Don Vicente así me comentó:

"Yo nací aquí en Girardota en 1946, un 7 de mayo. Mi papá se llama Pablo Antonio Muñoz, y mi madre —que falleció hace 20 años—, María Ninfa Zapata; en la familia fuimos tres mujeres y tres hombres, criados en el campo pues somos campesinos oriun­dos de la vereda El Barro de Girardota.

En la familia, mi papá tocaba lira y mi mamá cantaba pero solamente por hobbie, pues nunca llegó a ser profesional; otro músico —hermano de mi mamá—, fue Francisco Zapata, y el más conocido es un hermano de mi papá, José Muñoz, que ese si es de mucha trayectoria.

Desde los 8 años a mí me fascinaba la música y comencé tocando guacharaca; a mi casa iban músicos que mi papá invitaba y tocaban tiple, lira y guitarra, y yo brincaba de la alegría cuando sabía que iban a tocar o que venía mi tío José a cantar.

Después de la guacharaca, mi papá me enseñó unos tonitos en un tiple, y me volví acompañante de tiple, pero me fascinaba la guitarra; nosotros no teníamos con qué comprar otra guitarra pues éramos muy pobres, y el problema era que mi papá era zurdo, entonces tocaba la guitarra al revés, y a mí me tocó con él, apren­derme los tonos al revés; y cuando ya pude comprar la guitarra, entonces tuve el doble trabajo de ahora sí aprenderme los tonos al derecho. A los 12 años, yo ya salía con mi papá por ahí a acompañarle cancioncitas con la guitarra; entonces yo comencé a pegármele a cuanto músico conocía, con el fin de aprender a do­minar el instrumento, y fuimos formando conjunticos, siempre tratando de mejorar; pero a mí me tocó muy duro, pues tuve dos traba­jos; primero aprendí de la gente que medio tocaba por allá en el campo; y después me tocó olvidar mucha parte de lo que aprendí -porque tal vez era muy rural—, y aprender nuevamente para poder ser más profesional, pues la gente en el campo toca montañeramente y muy mediocre, y entonces ya me cogió mi tío José Muñoz y me dijo:

—No hombe Vicente, eso no es así; eso es de tal y tal y tal manera.

Entonces con mucha nostalgia tuve que olvidar todo aquello que había aprendido en el campo, y me volví más profesional.

Estando todavía en el campo hice mis primeras composicio­nes y la primera la grabé a la edad de 20 años; llegaban los di­ciembres y yo ¡con esa gana de grabar un disco!, ¡con esa gana de escucharme en una pasta!, aunque sólo fuera uno de 45. Com­puse pues mis primeras canciones y cuando vino José Muñoz, se las mostré; yo estaba todo tembloroso, porque pensaba que mi tío me iba a decir que eso no servía pa' nada; estos primeros temas fueron NO ME HAGAS PISTOLA y EL ACHILAO, que los llevamos a Fuentes teniendo como padrino a José Muñoz, porque yo siempre he sido muy tímido —y en ese tiempo mucho más—; entonces por este miedo, la voz me temblaba muchoy me dijeron:

— ¡No!, usté todavía no es capaz de cantar; tiene que dár­selos a otro.

Y así fue, se los dieron a Vicente Marín y a otros muchachos con quienes teníamos un conjunto por allá.... no teníamos nom­bre, entre todos grabamos las dos piezas que las cantaron Vicen­te y Eliseo Tapias; entonces me dijo mi tío:

—Bueno Vicente, ya grabaron sus temas, así que avíspese a componer, que yo creo que usté sí va ser capaz.

A José Muñoz siempre le ha gustao como yo punteo, pues parece que mi punteo es muy limpio; y no lo debiera decir.... pero mi punteo si es muy limpio, y ahora yo soy quien me punteo mis canciones.

Yo seguí componiendo canciones y canciones, se las mos­traba a José, y él a veces me corregía las letras, esto es así, asi, así, y fue cuando entonces compuse ME CAÍ BORRACHO y LOS PELOS DE LA CABEZA; las vio Agustín Bedoya, y eso hombre era totiao de la risa con esos temas y me dijo:

—Hombe, esos temas están muy buenos pa' yo cantalos.

 —Ah bueno, ¡hágale pues Don Agustín!

Los grabó para discos Metrópoli y ambos fueron grandes éxitos; sin embargo a mí las composiciones no me quedaban per­fectas y José casi siempre tenía que acabámelas de arreglar; como que yo no le daba buen desenlace a las composiciones, pero como cada 8 días me reunía con Joaquín Bedoya, Gildardo Montoya y José Muñoz, y todos íbamos sacando las más recientes composi­ciones y nos mostrábamos los temas, que en conjunto íbamos puliendo, esto me sirvió para volverme más experto y profesio­nal; recuerdo que estos encuentros eran en el bar Discoéxito —que todavía existe en Maturín—, y no hablábamos sino de com­posiciones; claro que José Muñoz prácticamente era el que nos daba la idea a todos, era el líder, ¡porque Gildardo Montoya le aprendió mucho a José!; entonces —en ese tiempo—, yo hice muchos temas para Gildardo Montoya, SE DERRAMÓ LA PAILA, EL POLICÍA, MICAELA, EL DÍA DEL MATRIMONIO y otros más; entonces para mí era motivo de orgullo que José A., Joaquín, o Agustín Bedoya me preguntaran qué obras tenía para ellos grabar.

En la vereda El Barro, cuando yo era niño, recuerdo mucho la época de EL NEGRO PICANTE, EL MALICIOSO y uno de Alejandro Sarrazola llamado LAS TRABAJOSAS y por supuesto la música de Guillermo Buitrago que siempre ha sido infaltable.

Interpreto mucho la música de Buitrago, pero mi estilo per­sonal, no tiene nada parecido a él, pues no me gusta imitar a na­die, soy enemigo de las imitaciones, se debe respetar el talento de cada cual.... y lo que es de uno, es de uno y nada más.

Yo toco la guitarra, el requinto, el tiple y la guacharaca nada más.

No recuerdo en este momento cuántas composiciones ten­go, pero yo creo que son más de 200; y los intérpretes de esas composiciones han sido, Joaquín Bedoya, José Bedoya, Gildardo Montoya, Agustín Bedoya, José Muñoz, LOS RELICARIOS, Marinella me interpretó un tema llamado POR MI CULPA TE PERDÍ, y Edison Andosilla me cantó una canción titulada COMO YO TE BUSCABA; hice unas obras tropicales—estilo LA DANZA DE LOS MIRLOS—, en guitarra eléctrica y yo mismo to­cándolas, como fue CAJITA DE CUMBJA y AGUACERO, claro que esto ya no es parrandero sino música tropical.

Yo, personalmente he grabado para discos Colombia donde hice una pieza titulada ÑAU-ÑAU; la primera vez que grabé fue para la casa Fuentes y después lo hice para Ondina con un tema que llamaba LA BOBADA. Posteriormente no volví a grabar, pues en discos Victoria no gustaba la voz mía, o no le gustaba a Don Otoniel Cardona, que era quien recibía las muestras; en cam­bio en Ondina quien tomaba la muestra era Lucho Yepes, y ese sí me aceptaba; en discos Colombia las pruebas siempre me las tomó el finado Don Francisco Tobón.

El pago por parte de las casas disqueras, siempre ha sido un problema para todos; eso no lo controla nadie y a ellos les falta mucha honestidad para las liquidaciones; uno qué va a saber cuán­tos discos venden, eso no lo sabe nadie, eso no lo controla nadie; a uno le liquidan ahí, y uno qué va a decir.... nada. Hoy en día el mayor beneficio que tenemos los compositores es SAYCO.... y también ACINPRO; SAYCO nos tiene el Seguro Social, ACINPRO a COOMEVA y siempre nos dan algunas regaliítas cada seis meses; contamos también con los servicios exequiales, eso es el beneficio de nosotros.

En la música parrandera, quienes más me han gustao que graben mi música son Agustín y Joaquín Bedoya, pues son los más fuertes para eso.

Hace 10 años me puse a pensar:

—Bueno, yo voy a morir de viejo ¿y nunca voy a sacar mis canciones en mi propia voz?

Entonces le dije a Don Francisco Sierra el de Colmúsica:

— ¿Vos por qué no me grabas unos temitas?, yo pongo los músicos, pero vos ponés todo lo que es la producción.

— ¡Listo!, escójame cuatro temas para que hagamos dos discos de 45.

Me puse las pilas, llevé mi grupo, grabamos y ahí salió una canción que se oyó mucho, AQUÍ ESTOY YO; entonces Miguel Ángel Nova escuchó esto y me dijo:

—Vicente, ¿qué vas a traer este año para grabar en Vic­toria?

—Miguel, tengo unas obras muy buenas pero para cantarlas yo, de lo contrario no.

Hice un montaje con mi conjunto, los llevé allá y me dijeron:

—Listo, vamos a grabar.

Arrancamos con el tema QUÉ TIENE HELIODORO:

Tú dices que no me quieres
que quieres es a Heliodoro,
no sé por qué no me quieres
sabiendo que yo a ti te adoro.

Lo que tiene Heliodoro, lo tengo yo
lo que dice Heliodoro, lo digo yo....

Esto fue un éxito extraordinario; y de ahí en adelante eso fue tiro seguido seguido, y últimamente compuse COMO NO ES POR AHI:

Yo me conseguí una novia muy linda y muy bonita
que a diario me decía dizque era muy señorita.

Y yo estaba muy enamorado y le dije vamos a casarnos
porque yo estaba desesperado porque 'lla me diera ese durazno....

Y al final ella se ríe y dice:

Ja, ja, ja, ja, como no estoy virgen....

Y él le contesta:

Ja, ja, ja, ja, y como no es por ahí....

Hace dos años compuse EL POLVORERO:

Como yo soy polvorero me invitaron a una fiesta
para que yo laminara quemando los voladores....

Y dice el coro:

Quemame el uno
quemame el otro....

Y allí es donde está el picante.

LAS PIPONCHAS es un tema que me cantó Agustín:

Cuando la mujer es flaca
de 'sas flacas trigueñitas
ella no es sabrosa.

Pero se ponen más lindas
pero se ponen más bellas
cuando están piponchas.

Rocío no baila, porque está piponcha
Teresa no sale, porque está piponcha....

Y de ahí en adelante, como le digo, cada año he venido grabando.
Mi conjunto está constituido por cuatro personas, mi hermanita, dos amigos y yo, y actuamos como VICENTE MUÑOZ Y LOS MALICIOSOS.

Los que introdujeron esa malicia a la música parrandera fue­ron, José Bedoya, José Muñoz y Gildardo Montoya que era muy malicioso y muy picante.

A mí la Curia jamás me ha criticado; y ¿qué podrían criticar­nos?, si en la música joven, hay canciones mucho más groseras que las de nosotros; las de nosotros son canciones de doble sen­tido charras, chistosas, en cambio las que sacan los raperos o metálicos, eso es pura música grosera, y donde llegan al extremo de matarse por estar escuchando esa música; aquí en Girardota ocurrió eso, dos jóvenes se encerraron a escuchar esa música y al amanecer se mataron.

El bajista que siempre ha acompañado mi conjunto ha sido Miguel Ángel Nova, pero mis primeros temas para Colmúsica fueron con Don Jesús Vanegas, y en Codiscos con Don Luis Eduardo Gutiérrez.

Jairo Gómez fue el máximo bongocero, y también Alvaro Velásquez; claro que Jairo tenía un problema, como que era muy caprichosito, y entonces parece que fue saliendo de las grabacio­nes, pues le gustaba que le pagaran ahí mismo.

Entre los punteros de la música parrandera admiro mucho a José Bedoya, pues él le saca un sonido muy bonito a la guitarra y en un estilo también muy bonito; otros buenos han sido Joaquín Bedoya y Leonel Ospina; Manuel Suescún tiene un estilo único y Ricardo González puntea muy bien, pero le falta más gusto para la música parrandera.

Los músicos de mi tiempo nos reuníamos en el bar Discoéxico, y en el Nueva York.

Mi relación con Gildardo Montoya fue muy buena, fuimos muy amigos, muy allegados, parrandiábamos juntos, nos íbamos para el campo, para El Barro, la vereda de nosotros, y eso era de amanecida, de dos días, porque Concha la tía mía, era enferma por la música; fíjese que nos juntábamos José Bedoya, Agustín Bedoya, Joaquín Bedoya, José Muñoz, Neftalí Álvarez y toda esa gente; y no comíamos sino pisco.

Con Gildardo Montoya uno no sentía cuando pasaba la no­che, porque era un cuentista y un repentista tremendo; yo con él vivo muy agradecido porque me ayudó mucho y lástima haber muerto tan joven, porque de lo contrario sería mucho más gran­de, incluso la intención mía era hacer obras para orquestas gran­des y él me había dicho:

—Eche pa' delante que yo le ayudo.

Pero murió él y ahí se ahogaron mis deseos.

José Muñoz y yo hemos sido como hermanos, tanto que entre los dos hicimos un L.P. para discos Dago, pero no parran­dero sino popular, y contiene una canción que pegó mucho y titula MADRE DE MI MADRE:

Abuela, mí querida abuela....

Se escuchó bastante y salió con otra titulada EL MUNDO SIGUE IGUAL, también composición mía:

Yo sé que me muero hoy o mañana
y mis seres queridos me van a llorar,
y muy pronto les pasa el dolor y las penas
y para siempre me van a olvidar....

Este dueto de música fría se llama Vicente y José, y estamos preparando un nuevo disco para la casa Dago.

Un tema para una hormiga o una cucaracha, uno se lo com­pone ya; pero una canción buena —hoy en día—, es muy difícil; el caso es componer algo que uno vea que le va a llegar al públi­co, novedoso, especial y que va a llamar la atención; un tema puede ser hecho en cualquier ritmo, y si es bueno, de todas ma­neras pega; pero ahora llega un diciembre, sacan un poco de te­mas y ninguno se destaca; además, si la obra es buena tampoco necesita que llegue diciembre para pegarse, si es buena se pega en cualquier tiempo, enero, febrero o marzo.

Lástima que la música de Alejandro Sarrazola no la hacen sonar en los diciembres y la mantienen muy estancada; no tuve oportunidad de grabar con él, pero me gustaba mucho su voz y tiene temas muy, pero muy buenos.

A Luis Carlos Jaramillo no lo conozco personalmente. Yo soy muy amigo de Lucho Yepes, Pedro Nel Isaza, Ricardo González y Gilberto Mesa por ejemplo.

A mí me gustó mucho el aguardientico, pero ya no; claro que para una presentación tengo que tomame mis 4 o 5 aguardientes, y si es para grabar, la misma cosa; vea, yo voy a grabar, y lo primero que echo es media de aguardiente; eso no lo permiten en las fábricas, pero yo les decía:

—Si no me dejan tomar tres aguardientes, yo no puedo cantar.

Si en una presentación yo no me tomo unos aguardientes, seguro que me desafino.... ¿será que todos tenemos nuestros re­sabios?

La música parrandera no ha decaído.

Yo me he presentado en Cali, Versalles, Pereira, Yolombó, Ebéjico y en muchas poblaciones; el eje cafetero y el Valle son duros para la música parrandera.

Aparte de la música que yo hago, me gusta mucho la de Rafael Escalona y Bovea y sus Vallenatos, y escucho bastante también la de José Bedoya y la de Guillermo Buitrago.

A José Bedoya —dice José Muñoz—, no lo hacía cantar nadie, era muy tímido y sólo tocaba guitarra y acordión, hasta que en unos ensayos José le dijo:

—No hombe, es que'l estilo que vos tenes pa' esta música lo estás perdiendo.

Entonces hizo sus primeras canciones y eso fue un gran éxito.

La aspiración mía es seguir grabando, componiendo y bus­cando nuevos temas, y todavía tengo en mi mente eso de compo­ner para orquestas.

Entonces, en resumen:

Agustín Bedoya me grabó, ME CAÍ BORRACHO, LOS PELOS DE LA CABEZA, VOY DE NOCHECITA, EL CHO­RRILLO, LA MALDICIÓN, EL AGUARDIENTE CUSCO, CELIA, LA LOCA, EL CABALLO VIEJO, LAS PI­PONCHAS, CORRO MUCHO, LAS MUJERES HAMBRIEN­TAS y LA VIVARACHA.

Para Gildardo Montoya compuse EL POLICÍA, SE DE­RRAMÓ LA PAILA, EL DÍA DE MI MATRIMONIO, SUE­GRAS DESCONFIADAS, ME LAMBO EL BOZO Y ME SABE A LECHE y MICAELA.
Para José Muñoz hice AY MI PAPAYA, EL ZAPATERO, PARA QUE SE COMPRA VACA, EL CUENTO DEL MA­TRIMONIO, FEA Y CANSONA y AL DERECHO Y AL REVÉS.

Para Joaquín Bedoya, EL RELOJ DESPERTADOR, EL MARIDO OBEDIENTE, MI TIPLECITO, QUÉ QUIERE LA NEGRA, ME RAYÓ EL DISCO y AGUARDIENTE EM­BRIÁGAME.

Para José Bedoya compuse EL GARAJE, LA CARNICE­RA, LA REQUISA y EL TAPAO.

En carrilera compuse para LOS RELICARIOS: POR TU AUSENCIA, MUJER COBARDE, TRAIGA MÁS BOTE­LLAS, LA DESPECHADA y NO ME AMARGUES LA VIDA

En mi grupo quien toca el acordión es Gildardo Muñoz, que es hermano mío; Rocío Muñoz —también hermana— canta mú­sica carrilera y toca la guacharaca; y los otros dos son, Darío Jiménez compañero hace 10 años y Luis Ríos el bajista.

Cuando yo vivía en el campo, uno a veces se emborrachaba aquí en el pueblo; entonces una vez llego como a las dos de la mañana, todo rascao, y en la casa —por pura maldad—, a pesar de que toqué mucho, no me abrieron; empezó a llover, me agarra ese frío, y me fue cogiendo la pasma; como sólo había techo en el corral de la marrana, yo me acosté a un lao de esa hijuemadre marrana; y como a las 5 de la mañana yo sentía que ese animal me roncaba y en medio de la borrachera yo estiré la mano, con tan mala suerte que le di en la trompa y le lastimé la argolla, entonces ese animal pegó un chillido enorme y yo me tuve que levantar; me puse yo a pensar en medio de ese guayabo.... y me dije:

—Éste es un disco que yo voy a componer.

Y así fue como se me ocurrió uno de mis más grandes éxi­tos, YO ME CAÍ BORRACHO:

Yo me caí borracho
yo me caí borracho en el corral de la marrana
yo soñaba que estaba
yo soñaba que estaba con mi mujer en la cama.

Yo le decía negrita
yo le decía negrita voltese para 'cá
que tengo mucho frío
que tengo mucho frío y quiero que usté me venga a caloriar.

Sentía que me roncaban
y me mordían la cara
creí que eran los besos que mi mujer me daba....

COMO NO ES POR AHÍ es una canción alusiva a un cuento; un par de hippies que andaban juntos y un día decidieron casarse; cuando se casaron se fueron de luna de miel y esa noche, ella empieza a desvestirse y le dice al esposo:

Ja, ja, como no estoy virgen.

Y el hippie se pone a mirarla y le dice:

Ja, ja, como no es por ahí.

Y LAS PIPONCHAS, fue sólo pensando en las mujeres embarazadas, que en la costa —y aquí también—, les dicen piponchas".

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