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lunes, 24 de julio de 2017

AGUSTÍN BEDOYA


Biografía Agustín Bedoya

Cuando estaba iniciando este trabajo sobre la música parrandera, alguien me preguntó:

— ¿Ya entrevistaste a los Bedoya?

— ¡No!, no los he entrevistado, pero por ser tenidos como grandes en esta música, ¿quién sabe cómo serán?

—Tranquilo, yo soy muy amigo de ellos, y son gente muy querida; claro que el más "vacano", sencillo y formal es Agustín; llámelos hermano, ahí tiene los teléfonos.

Al día siguiente llamé a la casa de Agustín Bedoya; y este hombre, a quien sus amigos le dicen MONSEÑOR o EL SE­ÑOR OBISPO, dada su ceremonia al hablar y su parsimonia pues parece el Cardenal López Trujillo—, este hombre, sin conocerme, se interesó mucho por mi proyecto, y a los dos días me recibió en su casa, ubicada en la ciudad de Bello, en las cerca­nías de la Casa de la Cultura.

Cuando uno conoce a Agustín Bedoya, vuelve a experimen­tar la calidez que tenían aquellos señores de antes; y al verlo tan amable y con ese.... "seguite pues hombe", vuelven al recuerdo aquellas personas de confianza y entereza, que ya escasean tanto. Agustín es un buen conversador, ameno, dicharachero, contador de anécdotas, fumador empedernido y tintero a morir; la conver­sación con él es una risa, pero en medio de su charla, esto me contó:

'Yo nací en Frontino el 28 de septiembre de 1936. Mi padre —que ya falleció— se llamaba Jesús María Bedoya y mi mamá María Benilda Gómez; fuimos ocho hijos, pero uno murió cuando tenía 23 años, entonces quedamos siete, dos mujeres y cinco hom­bres; las dos mujeres están casadas, una vive en Medellín y la otra en Venezuela; y los cinco hombres somos: Francisco es el mayor, que también le hace a la música, y no ha grabado, pero es músico, él vive en Medellín, por Belén; a éste le sigue Jesús Ma­ría, que vive en el Canadá desde 1972; a éste le sigue José Ángel, que vive en Estados Unidos desde 1970 y está nacionalizado en ese país, él se fue como mecánico textil y ya se jubiló allá; des­pués de José, sigo yo, que soy Agustín, también jubilado de una empresa textil; y después de mí, sigue Joaquín, que es el menor, y trabaja en Discos Victoria.

Hoy en día en cuanto a grabaciones, sólo las hacemos Joa­quín y yo, y cuando viene José también graba, porque en Estados Unidos no lo hace; tengo entendido que tiene algunas presen­taciones por ahí, pero no graba.

Nosotros somos campesinos; nacimos en el pueblo y des­pués nos fuimos a vivir al campo, por 1946 aproximadamente, pues yo estaba muy chiquito. Recuerdo cuando se vinieron los dos mayores y empezaron a trabajar en Fabricato; en 1948 estos dos hermanos que ya vivían en Bello, mandaron por el resto de la familia, y fíjese que nosotros teníamos programado para venirnos a Medellín, el 10 de abril de ese año; en ese tiempo la carretera no llegaba hasta Turbo, sino hasta Dabeiba; al carro había que avisarle por aquello de los puestos, y nosotros éramos cinco o seis; al día siguiente el carro pasaba por la casa a las cuatro o cinco de la mañana, y éste se tiraba todo el día para llegar a Medellín, o sea que estaba arribando a las cuatro o cinco de la tarde; nosotros nos levantamos todos a esperar el carro ese día; las cuatro, las cinco, las seis y nada que pasaba; y como en ese tiempo ni radiecitos, ni noticieros ni nada, no sabíamos qué había pasado; cuando pasó —ya muy tarde—, nos informaron que la demora se debía, a que en Bogotá, el día anterior habían asesina­do al caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán. Llegamos y mis herma­nos nos tenían conseguida una casa aquí en Bello, y desde ese tiempo vivimos en esta población.

Yo entré a la Escuela Pública de Bello, y cuando tuve edad de trabajar, empecé en un taller de mecánica y después pasé a la empresa discográfica Sonolux, pues yo era integrante del conjun­to de mi hermano José A. Bedoya; este conjunto estaba formado por: José Muñoz, Neftalí Álvarez, Joaquín Acevedo y mi herma­no que era el puntero; ellos tocaban lo que nosotros llamamos música fría, pasillos, bambucos, boleros, en fin; y también inter­pretaban bailable, que la cantaba Joaquín Acevedo, que es quien canta LA NARANJA MADURA, el original; claro que yo tengo otra NARANJA MADURA, pero es regrabada.

La música como que nace con uno, porque desde que está­bamos en el campo, nos metíamos con las canciones; nosotros teníamos familiares que fueron músicos, pero ni mi papá ni mi mamá le hacían a la música; entre nosotros, el primero que empe­zó con la música fue Francisco el mayor, y después se inició JOSÉ; es más, ellos tenían su trío por ahí en el 50.

Aquí en Bello nosotros cantábamos y molestábamos por ahí en casas, pero José ya había grabado —él grabó en 1953 o a principios del 54—; José se inició grabando música fría y tiene unos números grabados con Germán Rengifo, la primera voz de LOS RELICARIOS; y también hizo de solista en Codiscos una 'madre' que titula LA VI MORIR, y es de Arturo Ruiz del Castillo.

José me contaba que en ese tiempo existía un grupo que se llamaba TRIO PALMAR, que estaba formado por Jesús Vanegas y otros elementos que se me escapan los nombres; José les iba a puntiar una 'demostración', pues en ese tiempo no había casetes ni cintas ni nada y uno tenía que ir y verbalmente demostrar la canción ante quien la empresa designara y esta persona decía si la canción era aceptada o no; Sonolux tenía encargado de recibir las 'demostraciones' a Don Otoniel Cardona, hoy dueño de dis­cos Victoria; entonces José fue como puntero del TRÍO PAL­MAR, que pretendía hacer la consabida 'demostración'; a él no le pagaban por eso y sólo le daban algún dinero si lograba ser aceptado y hacía la grabación; la suerte fue tan mala que no les aceptaron ningún número; ellos estaban muy tristes, pero Don Otoniel les dijo:

— ¿Qué otra cosa traen ustedes hombe?

—No, no tenemos más nada.

Y dirigiéndose a José:

— ¿Y usté es que no canta?

—Yo si tengo cuatro numeritos, pero son bailables y yo nun­ca he llegao a grabar, pero si quiere se los canto.

Entonces José cantó LA HIJA DE DOÑA CLARA, con letra de José Muñoz, que decía:

Cuando yo hablé con María,
Cuando yo hablé con María la hija de Doña Clara,
Quise ver si me quería y hay mismo me dio en la cara....

Y se lo aceptaron; luego cantó un número que se llama VIVO EN LA MONTAÑA, que dice:

Oiga comadre porque vivo en la montaña
las mujeres, las mujeres no me quieren,
y porque digo que no me caso,
hombe poquito me duran los quereres....

También se lo aceptaron; entonces dijo Don Oto:

— ¿Qué más tiene por ahí hombe?

—Tengo otro numerito.

Ay qué triste es la vida mía
sin esperanza y sin un amor,
a nada bueno le encuentro gusto
sólo cerveza y sólo licor....

Y por último José le dijo:

—Y aquí tengo este otro numerito que se llama DIEZ AÑOS DE PLAZO:

Ya se enojó la mamá de mi novia
porque le puse diez años de plazo
y yo le dije pues yo no me caso
si le parece muy largo mi plazo....

Y todos se los aceptaron; entonces Don Otoniel agregó:

—Hombe, pero es pa' que los cante usté.

José grabó primero VIVO EN LA MONTAÑA y como que apenas se libró el disco, no más, no pasó nada; pero cuando salió DIEZ AÑOS DE PLAZO, salió barriendo ese disco, entonces lo nombraron exclusivo de Sonolux, de Lyra de Sonolux; en ese tiempo yo todavía no había llegado al conjunto, pues cuan­do yo llegué a tocar la guacharaca, ya estas canciones eran éxitos.

En aquel momento, el conjunto que acompañaba a José Bedoya estaba conformado así: José Muñoz que era el composi­tor de esos números y era guitarrista, Joaquín Acevedo en la guacharaca y Neftalí Alvarez como marcante; el bajista en ese entonces era Luis Uribe Bueno, porque Don Jesús Vanegas toda­vía era del TRÍO PALMAR, en los timbales yo recuerdo a Jairo Gómez, pues desde ese entonces, ese tipo siempre ha grabado con nosotros, con José, con Joaquín y conmigo. Cuando yo entro al conjunto, tocábamos en La Voz de Antioquia, y todo lo que sacábamos era éxito; aparecieron: VUELA PALOMA, EL ME­CEDOR, EL NEGRO PICANTE, EL MALICIOSO, y eso era enverriondao pegando por toda parte; ya en el 59, me pasó a mí una a cosa parecida a la que le pasó a José —ya se había separado del conjunto Joaquín Acevedo—, y yo cantaba en ocasiones por ahí, pero uno necesita de alguien que lo empuje, y claro que yo venía en el conjunto desde 1954; pero un cierto día, a finales del año 59, fuimos a Lyra a una 'demostración', y todavía recibía éstas Don Otoniel Cardona, el mismo que había recibido las de José; él entonces hizo lo mismo que con José, pues cuando mi hermano le dijo que no tenía más números, me dijo a mí:

—Oiga hombe, ¿usté no canta?

—Yo sí canto por ahí, pero yo no he llegao a grabar.

—Tráigame una 'demostración' a ver qué tal lo hace hombe.

Igualito a José, casi la misma historia. José Muñoz ha sido como el puntal de nosotros, y nos ha ayudao porque entre noso­tros no había ningún compositor; entonces cuando José empezó, Muñoz le dio números; y cuando yo empecé, también me dio cuatro números, que eran: EL RELOJ DE MARÍA, BAJO PAL­MERAS, EL RATÓN y POR SI LA OLVIDO; estos temas no eran para Sonolux, sino para otra marca, R.C.U., que quería de­cir Rodrigo Cardona Urán, que era un hermano de Don Otoniel, quien era encargado de conseguirle cantantes y numeritos a él; me aceptaron los cuatro temas, los grabé en Silver pero para el sello R.C.U.; y desde que salió EL RATÓN, ese disco salió enverriondao barriendo, y tan 'de buenas' yo, que la censura no me lo paró; es que mi Dios es muy bueno con uno, pues fíjese que en ese momento yo me había salido del taller de mecánica y esta­ba muy aburrido; cuando el disco se estaba vendiendo tanto, yo le dije a Don Otoniel:

—Vea Don Otoniel, yo estoy sin trabajo, así que yo necesito que usté cada ocho días me dé con qué mercar, porque yo estoy sin trabajo, y mal, mal, mal.

— ¡Ah, cómo no!, eso no hay problema.

Cómo sería la vida de barata en ese tiempo, que yo mercaba con veinte pesos y él me los daba cada ocho días y EL RATÓN enverriondao vendiéndose; pasó ese diciembre y en enero me dijo:

—Oiga hombe, ¿a usté no le interesa un contratico de exclusividá con Sonolux?

Entoes le digo yo:

—A mí sí me interesa, pero si me ayuda a colocar allá.

—Vaya entonces allá para que firme contrato.

—Bueno, ¿y a cómo me van a pagar?

Lo cierto es que llegué a Sonolux y ahí mismo me pusieron a trabajar y me dijeron que después hacía las vueltas de los requisi­tos laborales; cómo sería que allá eran las once de la mañana, pero yo iba recomendao por uno de los dueños; esto fue en enero del 60 y laboré hasta julio, que fue cuando comencé a trabajar en Tejicondor, empresa donde laboré hasta el 26 de agosto de 1994; allí me jubilé y después cogí la pensión.

José Muñoz hace la letra de una canción titulada LOS GOTEREROS y se la da a mi hermano José Bedoya, quien se la mostró a Don Otoniel y no le gustó; Muñoz la 'demostró' en Codiscos y tampoco gustó; la llevaron a Silver y también la rechazaron; entonces entre otros números que llevamos a Don Otoniel —en otra oportunidad—, yo volví y le llevé LOS GOTEREROS, y entonces él dijo:

—Hombe este número ustedes me lo han traído tantas ve­ces que ya casi me lo sé hombe.

—Y ¿a usté por qué no le gusta Don Otoniel?
—Hombe, porque ese número es muy ofensivo y pone la gente a peliar; ¿cómo así, que saquen pa' fuera todos los gotereros?

Y es que el número decía así:

Sírvame trago señor cantinero
Tranquilo hermano que aquí no hay gotereros,
Hágale juy pa' que le sepa bueno,
Saquen pa 'fuera todos los gotereros....

Entonces decía Don Otoniel:

— ¿Saquen pa' fuera todos los gotereros?; eso hace peliar a la gente hombe.

—Hombe Don Otoniel, entonces ¿por qué no decimos lo mismo?, así:

Sírvame trago señor cantinero
Tranquilo hermano que aquí no hay gotereros,
Hágale juy pa' que le sepa bueno,
Tranquilo hermano que aquí no hay gotereros....

Entonces dijo Don Oto:

—Así sí queda bueno; vea, y me lo canta usté, para ponérselo de respaldo a cualquier otro por ahí.

A finales de ese noviembre fuimos a grabar los titulares del conjunto: José Bedoya, Neftalí Álvarez, Muñoz y yo, acompaña­dos por el bajista y bongocero que ponían en la fabrica; recuerdo que íbamos a grabar un número que llamaba LA MUELA, pero como la censura molestaba tanto, entonces lo pararon, porque decía:

Ayer fui donde mi novia y la encontré de mal humor,
de fuerte dolor de muela y ya estaba sin valor,
le metí el dedo a la boca con un poco de algodón,
y con líquido anestésico ella pronto descansó.

Métame el dedo a la boca que no aguanto este dolor,
y también me aplica el líquido porque usté si es buen doctor....

De todas maneras el tema se grabó a dueto entre Neftalí Álvarez y José Bedoya; JOSÉ hizo otros numeritos y yo grabé LOS GOTEREROS. Lanzaron LA MUELA, y cómo sería la cosa que un vendedor de Cali de una, se llevó 350 copias, otro pidió 200, pero ahí mismo la paró la censura, y ya estábamos a seis de diciembre; entonces dijo Don Guillermo —uno de los due­ños de Sonolux:

—Pues entonces lancemos LOS GOTEREROS.

Y salen esos GOTEREROS barriendo por toda parte; me acuerdo que yo no volví por allá, y por Tejicondor yo oía LOS GOTEREROS; gracias a Dios José y yo cantamos dos discos, que la gente hacía fila para comprarlos, gente dizque haciendo fila para comprar un disco hombe ¿cómo le parece?; por ahí el 20 de diciembre fui y me arrimé por donde Don Otoniel y le dio risa, entonces le dije:

— ¿No dijo usté que LOS GOTEREROS eran pa' un respaldo?

—Hombe, es que de música nadie sabe nada, y al pueblo no lo puede engañar nadie; un disco se vende o se deja de vender poruña palabra.

Muchas veces yo he ido a grabar algunas letras, que a mí como que no me gustan, y resulta que se han convertido en éxi­tos; eso me pasó a mí con un número que tengo que se llama SE CASÓ EL DIABLO; ese número a mí no me gustaba, y si usté viera cómo se vendió en Cúcuta, los Santanderes y muchas par­tes, y eso le gustó a la gente, sobre todo en los Santanderes y en el Valle.

Yo seguí de exclusivo en Sonolux por ahí hasta el setenta y pico, que fue cuando pasé a Industria Nacional del Sonido, que en ese tiempo era discos Metrópoli de Guillermo Galeano; llevé una muestra de ME CAÍ BORRACHO, y ellos ni estudio tenían todavía, entonces lo grabé en Victoria; y sale ese ME CAI BORRACHO enverriondao por toda parte, Cali, Manizales, Risaralda, Quindío y toda parte; y en esa empresa estuve hasta hace poco; recuerdo que allí grabé también LOS PELOS DE LA CABEZA, EL FOSFORITO, LOS DE CORBATA, BUENOS DÍAS AÑO NUEVO, EL VIEJO PIRULO y muchos otros.

Yo punteo 'alguito' de guitarra, pero no lo he hecho en gra­bación; con el conjunto he tocado la guacharaca y hago los co­ros; por ejemplo, cuando Gildardo Montoya estaba vivo, él cantaba y nosotros los acompañábamos y le hacíamos coro; cantaba Joaquín, acompañábamos nosotros; cantaba yo y ellos me acompañaban. En LOS GOTEREROS puntea José A. Bedoya.

José Muñoz es una verraquera, un tipo que es buena gente, es servicial, es honrado porque ese tipo no le quita un peso a uno, no es ventajoso, es correcto en todo sentido hombe; además es buen amigo, y yo no puedo decir que José Muñoz me tiró ventaja; nosotros siempre pasamos por los arreglos monetarios que él hacía y nunca hubo problemas; yo a Muñoz le tengo confianza en cualquier parte hombe, porque él es buena gente y buen amigo.

Gildardo Montoya, era un buen amigo y sobre todo muy buen compositor; yo grabé números de él, como EL FOSFORITO, BUENOS DÍAS AÑO NUEVO y LOS DE COR­BATA; porque Gildardo fue un compositor el verriondo, mejor dicho.... fue de lo máximo. Recuerdo que en la música guitarriada de Gildardo, el puntero casi siempre era Manuel Suescún, y en algún tiempo Suescún también fue el puntero mío; y cuando los números de Gildardo requerían acordeón, él mismo cantaba y tocaba el acordeón; y usté sabe que fuera de la música parrandera, él hizo mucha música con orquesta, vallenatos y tiene hasta músi­ca fría. Joaquín Bedoya le cantó a Gildardo, EL CORBATA GAS­TADOR, EL CACIQUE MOCORONGO y muchos otros.

Yo tengo grabaciones hechas con acordeón, y José también las tiene, pero el acordeonista siempre lo colocaba la empresa; yo recuerdo a Don Rafael Brand y otro que le decíamos Chami­zo, que es el que toca el acordeón a Fabio Torres en EL LOCO ROCK AND ROLL; otro que me acompañó en acordeón fue Rómulo Caicedo, que era muy buen acordeonista.

Si usté a mí me da una letra y me dice que le ponga una música, yo al rato se la tengo lista, yo le pongo música; y yo sé si me da para merengue, parranda, paseo o lo que sea, pero yo no soy bueno pa' sacar letras. En ese tiempo yo sacaba la música para cuatro melodías y la retenía, y al otro día se grababan, claro que ese trabajo ahora se hace muy fácil con las grabadoras; en ese tiempo muchas veces iba uno a grabar y ya no se acordaba de la música.

En esos años anteriores casi no se usaban presentaciones nuestras en vivo y sólo lo hacíamos en La Voz de Antioquia, en los programas de Coltejer; y desde 1970 nos presentamos es Joaquín y yo, porque José se fue a Estados Unidos.

A mí las casas disqueras me pagaron bien, yo no me puedo quejar de que me pagaron mal; claro que como nosotros no hemos vivido de la música, será por eso que creernos que nos han pagado bien; yo he tenido la música como una ayuda, no como un oficio; nosotros no hemos vivido de la música, pero a mí, ésta sí me ha ayudado mucho; siempre todos fuimos empleados en otras profesiones y la música fue simplemente una ayuda.
Guillermo Buitrago, ¡sí influyó en nuestra música!, pues fue lo primero que nosotros cantamos por ahí; antes sí existía 'musiquita', pero no tenía ese estilo así 'trocao', como de paseo; la de Buitrago fue la música que nosotros interpretábamos antes de llegar a las grabaciones; cuando uno iba a las fiestas cantaba era: GRITO VAGABUNDO, LAS MUJERES A MÍ NO ME QUIEREN, EL RON DE VÍNOLA y todo eso.

Yo en una fiesta me tomo tres o cuatro tragos, pero yo no me he llegao a emborrachar. Volviendo a Buitrago, le diré que esa música de él es más costeña, por eso es diferente a la de nosotros que es paisa; EL GRITO VAGABUNDO es un tema tristón:

Cómo me compongo yo si vivo triste
cómo me compongo yo me duele el alma....

Eso es un tema triste, y LA ARAÑA PICÚA es una histo­ria, y todo eso habla de por allá de la costa; en cambio la música de nosotros es más 'cachaca' o como se dice, parrandera ¿cierto?; temas cómicos, picantes o bonitos, en fin.... así más o menos, usté me entiende; por ejemplo EL RATÓN es una historia,

Estaba yo con mi novia conversando en el portón,
cuando vi que por un hueco salió un maldingo ratón....

Eso es una historia, y LOS GOTEREROS, es un tipo diciendo:

Hombe estoy viendo una cosa en este pueblo
no se puede tomar trago porque hay mucho goterero....

Esa es otra historia.

Antes de nosotros estaban: Carlos Muñoz, Antonio Posada, el Mono González, Alejandro Sarrazola y LOS TUMAQUEÑOS; pero nosotros fuimos los máximos impulsores de la música parrandera, porque antes de nosotros salía con éxito uno que otro tema, pero cuando aparecimos nosotros con los números que hacía José, los éxitos se dieron por cargas, recuerde....

Yo soy el mono antioqueño de carriel y de peinilla....

Nosotros, a esa música antioqueña, le pusimos más picante y doble sentido, y dejábamos que la gente le diera el sentido; EL CONDUCTOR, por ejemplo, es un tipo contando un sueño,
Le tocaba el arranque y nada,
le moví la batería y nada....

Eso es un sueño; la gente dice que es vulgar, pero el vulgar es el que lo escucha y lo piensa así; y otra cosa, si uno la saca parrandera es vulgar, pero si la saca una orquesta ya dizque no es vulgar.

En la música caliente yo he admirado mucho a Buitrago y a Julio Bovea.
Yo tengo la guitarra con la que José A. Bedoya grabó DIEZ AÑOS DE PLAZO en 1954, EL MECEDOR, LOS GOTEREROS, que es la guitarra que pertenecía a José y es una guitarra española muy buena; entonces a mí me gusta que los números míos sean puntiaos con esa guitarra, y que me los puntee mi her­mano Joaquín, porque con él me identifico mucho; además Joa­quín puntea parecido a José, que fue con quien hice mis primeros temas. Muchas veces ellos hacen una introducción y a mí no me gusta, entonces la hago yo y ellos la pulen; ¡porque la gente es muy fregada! y a veces dicen:

—Hombe, esa no es la guitarra de los Bedoya.

Yo no tengo un número exacto de los discos que he grabao, pero sí recuerdo que tengo cuarenta y dos L.P. s; claro que Joa­quín tiene más que yo, pues él grabo con LOS RAROS, ya que era de LOS RAROS.

A mí me han tratado muy bien las casas disqueras; ¿usté cree que yo hoy en día voy a decirle a las fábricas que tengo numeritos pa' una 'demostración?, ¡no!, ellos me llaman aquí y yo la llevo; pero yo ya no pido' demostracioncitas'; ¡será porque yo nunca he vivido de'so!

Nosotros teníamos muy buena relación con los de las or­questas, porque recuerde que hasta Lucho Bermúdez ha regrabao números de nosotros; vea, EL PÁJARO MACUÁ lo interpreta Lucho Bermúdez; y LA PELEA DEL SIGLO con letra de Gildardo Montoya:

La pelea del siglo yo la vi en el infierno....

El original es mío, guitarriao, pero no sonó guitarriao; lo gra­bó Gustavo Quintero y salió barriendo. Lo que sí nunca hicimos fue regrabar un tema que ya había salido en orquesta, porque teníamos ese complejo: si no se vendió en orquesta, qué se va a vender en guitarra; en cambio, ¿cuántos números tiene Quintero que fueron éxitos y habían sido grabados primero con guitarras?; vea, LOS GOTEREROS está grabao en España; EL MALICIO­SO lo grabó Alfredo Gutiérrez; y EL CONDUCTOR fue grabao por Juan Legido y por LA BILLO'S.

En diciembre de 1960, salieron LOS GOTEREROS y en el 70 se fue José pa' Estados Unidos; nosotros nos fuimos a hacerle la despedida y usté sabe que eso vale platica y todo eso; enton­ces dijimos José Muñoz y otros:

—Hombe, vamos a 'serruchar' los gastos, pa' que no nos salga tan caro.

Comimos, charlamos y era un sitio elegante; pero cuando llegó la hora de pagar, dijo José Muñoz:

—Esto lo voy a pagar yo.

— ¿Cómo que vos?, si dijimos que entre todos.

—Yo voy a pagar esta cuenta, porque hoy me llegaron unas regalías de España, a causa de LOS GOTEREROS; así que yo invito, y le hago la despedida a José A.

Yo soy amigo de Luis Carlos Jaramillo, pero no como muy allegao, pues yo a él lo conocí como muy tarde; yo no lo conocí cuando él grabó EL DOLOR DE OÍDO y toda esas cosas, pues nosotros creo que no habíamos grabao todavía.

Todos nos reuníamos en el café El Canadá; y me acuerdo que a mi hermano José le gustaba mucho jugar billar allá —José no ha sido vicioso, ni fuma, pero le gustaba mucho jugar billar— y una vez teníamos un turno p a' grabar en Sonolux y por jugar billar llegó tarde; entonces nosotros que lo estábamos esperando allá, perdimos el turno, y él como que también perdió el chico; Don Guillermo de Bedout le dijo entonces:

—Vea José, usté ya perdió el turno porque está grabando fulano de tal, ¡y los compromisos son para cumplirlos!

José se quedó frío.

José A, tenía muchas amigas, pero no pa' dejar hijos por todas partes; tal vez era porque le gustaba mucho bailar, era pa­rrandero pero sin enredos con mujeres; recuerdo que él iba a bailar mucho a un club que había por Robledo que se llamaba Pensylvania —el de los hermanos Burgos—, donde tocaba LA SONORA TROPICANA; yo iba mucho era al Balcón de Medellín, a Primavera o al Pandequeso; y también me tocó El Venado y El Brasil.

Cuando yo grabé LOS GOTEREROS, me pagaban dos cen­tavos y medio por cada disco vendido; y uno cuando está joven se mantiene es con amigas por ahí parrandiando; yo tenía una novia con la que salía mucho; hasta que me dijo un amigo:

—Agustín, ¿usté se va a gastar la platica de las regalías, por ahí jodiendo con esa mano 'e viejas?

Yo me quedé mirándolo, pero agregó:

—Yo le puedo ayudar a que consiga un solar de unos que están vendiendo en Niquía.

Al otro día, él mismo me lo separó y me costó: 8.518 pesos con 40 centavos, y pagaba cada ocho días —de cuota— dos pesos.

La casa en que vivo hoy en día me costó 65.000 pesos; lo que valen unos zapatos ahora, y eso que no muy buenos. Yo le dije a mi mujer:

—Vea mija, la casa ya está paga, pero este año no va haber traído del Niño Dios, porque quedé sin cinco.

Pero puras mentiras, porque en esos días, me cayeron un poco de grabaciones.... y siempre trajo el Niño Dios.

En el matrimonio hubo cuatro hijos: tres mujeres y un hombre.... se nos estaba como pasando la cuenta; cuando estaban en la universidad eso fue muy duro, pero esas cositas así, se las agradezco a la música; pues la música me ayudó en la educación de mis hijos.

Le cuanto que mi papá no se amañaba en Medellín, y cada que venía, inmediatamente se volvía pa' Frontino o Cañasgordas; pero cuando yo grabé EL RATÓN, le conseguí un puesto en la Plaza de Mercao, pues lo que le aburría a él, era que aquí no hacía nada, y él era puro campesino y trabajador; entonces ya con su puesto en el mercado, ahí sí el hombre no se volvió a ir y vivió conmigo hasta que se murió; y pa' saber que se murió y volvió y me dejó el puesto.

Alejandro Sarrazola pa' nosotros ha sido un tipo buena gente hombe; formal, muy charlao y cómico; Sarrazola era un buen animador y yo le he acompañado muchas grabaciones a él; había números en los que yo no podía tocar guacharaca y entonces él la tocaba por mí.

Don Jesús Vanegas, era una verraquera también; era rarísimo, era parecido a José Muñoz, honradísimo; inclusive del setenta y cinco al ochenta y punta yo con él tuve un sello de discos y nunca hubo un problema. Una de las cosas tristes que yo cuento es que cuando él estaba enfermo y yo trabajaba tanto, me mandó a llamar varias veces.... y pasó el tiempo.... y pasó el tiempo, y cuando dije: "mañana voy" esa noche murió; Jesús Vanegas era un músico de aquí a la porra, era capaz de acompañar a todo conjunto, a él lo llamaban mucho de otras empresas; y además de bajista era compositor, pues recuerde que tocaba guitarra y era un músico muy bueno.

En el conjunto de nosotros nunca hubo mujeres, porque José A. tenía un agüero—y yo también—de que si se mete una mujer a cantar con uno, eso no se vende; José decía:

—Hombe, es que las mujeres tienen que cantar solas.

Y tenemos discos cantaos por mujeres y ninguno se vendió; claro que esto es solo pa' la música parrandera.

Yo también grabé rancheras y corridos, cantando solo; no serán muchos, pero sí los grabé. José —mi hermano— grabó boleros y tiene un L.P. con orquesta donde incluye varias cumbias:

Vamo a bailar la cumbia
Vamo a bailar y a gozar la cumbia,
la cumbia de la paloma
Currucú currucucú cu cu cu
Currucú currucucú cu cu cu...

¿Y usté no conoce EL SOFÁ, que lo grabó José por allá en el 55?; lo grabó con clarinetes y el director de eso es Luis Uribe Bueno:

Pa' llevarla a la parranda y si se maneja mal,
pues le anticipo mi negra con nadie puede bailar,
y si la molestan mucho no me digas que te vas,
y si estás muy amañada te me haces en el sofá....

Hoy en día la música parrandera me parece que es muy vul­gar hombe; hay gente que dice:

—Los Bedoya son muy vulgares.

Nosotros no somos vulgares, solo sacamos doble sentido; pero así 'verde' y con el sentido de frente, no, no hemos sacado.

Yo todavía grabo y me acompañan los mismos, pues sólo falta José, pero ahí está Joaquín; faltó Gildardo y ahí está Rigoberto Muñoz, que es del grupo OCCIDENTE; es que el grupo OCCI­DENTE somos nosotros mismos: Rigoberto y yo, un hermano de él que toca la lira y Miguel Nova en el bajo.

Neftalí Álvarez estuvo hasta hace poco con nosotros, pero después se dedicó a vender discos —pues él tiene como uno o dos almacenes de discos—, uno lo llama pa' una grabación y siempre dice que no tiene tiempo, o yo ya no puedo.

Uno en las canciones no dice nada de malo, sino que la gente le pone el sentido; vea por ejemplo, el reverso de LA CANTALETA:

Yo no trovo como todos yo trovo con disimulo,
a los demás trovadores me los meto por el culo
tierra así se llama la vereda de mi pueblo
donde no hay sino verracos de aquellos de pelo en pecho,
claro que hay muchos que trovan pero son sólo bobadas
pero a mí no me convencen con toda estas güevonadas
Tilo tiene una burrita y la esconde en el solar
porque el vecino es costeño y se la quiere pichar...

Vea hombe, ahora sacan un disco bonito y no se vende; ahora hay mucha competencia, pero siempre hay parranderos.

Aquí en Antioquia es donde menos se apoya esta música parrandera; nosotros salimos de gira por Pereira, Armenia, Manizales y todo el norte del Valle y eso es sensacional; uno va por allá y esa gente se sabe la música más que uno; y comentan en las empresas que la música de nosotros se vende mucho en los Santanderes, pero no hemos ido por allá.

José A. Bedoya está nacionalizado en los Estados Unidos, sus hijos ya se casaron y quedó solo con su esposa; el niño de él, ya tiene treinta años; cuando José Bedoya viene nos sentamos aquí a escuchar música y a recordar; y nos hemos 'jalao' aquí, a pesar de que ninguno de los dos bebemos, canciones que ni él se acuerda.

Fíjese que Muñoz me llama a mí dizque la grabadora, porque me acuerdo de todo; un día yo le dije:

—Muñoz, ¿de quién es este número?

Desde que te marchaste que de ti ya no soy
hay una honda herida aquí en mi corazón
pensando que me amabas y confiando en tu amor
te he escrito varias cartas y no das contestación....

— ¿De quién es ese número?

—Hombe yo qué me voy a acordar de quién es ese número.

—Pues es tuyo hombe, lo canta José Bedoya y se llama AMOR  AUSENTE.

Arturo Ruiz del Castillo fue de los primeros compositores que José tuvo, y hasta yo le tengo números grabaos por ahí.

Yo tengo un disco que se llama LA NEGRA TOÑA, que primero lo grabé con clarinetes,

Ya llegó, ya llegó la negra Toña,
ahí vienen los hijos de Josefina,
esta noche es noche de parranda
y no dejemos dormir a la vecina....

Y no gustó con clarinetes; pero lo grabé con guitarras y ahí sí se enverriondó; ¡y es que al pueblo le gusta mas la guitarra!".


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