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lunes, 24 de julio de 2017

LOS TROVADORES DEL RECUERDO



Biografía de Los Trovadores del Recuerdo

De los famosos TROVADORES DEL RECUERDO ya sólo quedan vivos Miguel Ángel Nova y Bernardo Sánchez, pues hace mucho tiempo que fallecieron, Horacio Sánchez y por supuesto Don Félix Ramírez, su fundador; pero en la historia del universo alguien decía:

 —Los hombres pasan, las instituciones quedan.

Y resulta que aunque LOS TROVADORES DEL RECUERDO hayan desaparecido físicamente del panorama musical, todavía queda —en el parque principal del barrio Aranjuez—, la casa je tantas veces los vio ensayar, reír, cantar, componer y disfrutar; esta casa, es propiedad de dos paisanos y amiguísimos, de Don Félix Ramírez, y son los hermanos: José Luis y Enrique Moneada; dos personas maduras, cultas, educadas, atentas has­ta más no poder y con una conversación clara y entretenida. Hasta esta casa llegué por invitación del hombre de radio, cantante, com­positor, conocedor musical y poeta, Darío Montoya; y a los 10 minutos de estar allí, parecía que conocía a los hermanos Moncada hace muchos años; y estos dos hombres queridos y amables, esto me contaron sobre LOS TROVADORES DEL RECUERDO:

"E.M. (Enrique Moneada). Yo nací en Támesis, el 1 de febrero de 1907.

J.L.M. (José Luis Moneada). Yo también nací en Támesis, el 15 de diciembre de 1920.

E.M. Nuestros padres fueron José Moncada y Gilda Valen­cia; éramos seis hermanos, una mujer y 5 hombres, donde yo era el segundo y la mayor era una hermana que llamaba Tulia.

J.L.M. Yo fui el penúltimo de los hermanos, y mi casa era una casa muy alegre, pues a mi papá también le gustaba tocar guitarra y mi mamá era una buena cantante, pues casi toda su familia fue muy musical; mi papá mantenía su ortofónica, su vitrola, máquina de cine y mi casa, vuelvo y le repito, era una casa muy alegre y nos visitaban muchos vecinos; mejor dicho, nosotros nos manteníamos en parranda casi desde que estábamos niños.

E.M. Vivíamos en el pueblo, y fuera de nosotros dos que nos gusta la música, ninguno de nuestros hermanos cantó o tocó algún instrumento; sólo uno de ellos le hacía a la poesía, pero no le llamó la atención cantar.
:
J.L.M. El gusto musical nos viene de mi papá y mi mamá; él tocaba guitarra cuando estaba soltero, y cuando se casó —como mi mamá también cantaba—, hicieron un dueto muy bueno, ¡y hasta daban serenatas! Ni mi padre ni mi madre componían; pero ellos se aprendieron muchas canciones de esa época y nos las enseñaban a nosotros.

E.M. Yo en la escuela estudié poco, porque desde muy jo­ven me fui para el Valle del Cauca, para Cali; después regresé a Támesis y de Támesis a Medellín; aquí en Medellín me amañé y me quedé del 30 al 46, cuando nuevamente regresé a Támesis; 4 años en Támesis, y en el 50 me vengo definitivamente a Medellín. Cuando yo era pequeño tocaba algo de guitarra y cantaba con mi hermana mayor; pero después me descuidé, y sólo la volví a tocar del 50 pa'cá, o sea cuando ya nos ubicamos en esta esquina.

J.L.M. Es que Enrique volvió a coger la guitarra fue cuando Félix Ramírez ya estaba aquí en Medellín, cuando ensayaban aquí; ahora la toca regular, pero con frecuencia nos ponemos a cantar y a tocar aquí.

Yo estudié en Támesis la primaria y como 3 años del bachi­llerato; me vine para Medellín y estudié contabilidad en la Remington, pero sin entrar en la música; claro que yo aprendí canciones desde que estaba niño y me dio mucha nostalgia cuan­do uno de los hermanos mayores vendió toda la música y la ortofónica que tenía mi papá. Hace 49 años habitamos esta casa, y en la última vez que vivimos en Támesis, murió mi papá. En ese tiempo en el pueblo había dos clubes, el social, y uno particular; y cuando estábamos allá, un día llegó a vivir vecino de nosotros, un muchacho llamado Félix Ramírez; yo observaba que él tocaba muy bueno la guitarra, y yo tenía amigos músicos a los que les conté que había llegado un muchacho que tocaba muy bien, y que tenía canciones que él mismo componía; rápidamente lo entraron a un conjunto que era el único que había en el pueblo y que toca­ba en los clubes antes mencionados, y con el cual nos emparrandábamos con frecuencia, dábamos serenatas y tomábamos tra­go; entonces Félix me cogió mucho cariño y nos hicimos muy amigos; el grupo aquel sólo interpretaba pasillos, bambucos, bo­leros, porque música caliente.... era muy poca.

Más adelante nosotros nos vinimos para Medellín, y nos dio mucha alegría, que a los días Félix también apareció en esta capital paisa; pero en ese entonces ya se conocía con un amigo nuestro que tocaba violín, y con los mencionados hermanos Sánchez (Horacio y Bernardo); en ese momento Félix estaba hospedado en una casita que consiguió en el barrio Carambolas, y pensaron por primera vez en forma un conjunto, pero el violinista que era tamesino, se devolvió para nuestro pueblo, y entonces quedó el trío: Bernardo Sánchez, Horacio Sánchez y Félix Ramírez; como a todos nos gustaba la música antigua, a mí se me vino a la cabeza y dije:

—Pongamos este trío LOS TROVADORES DEL RE­CUERDO.

Y así quedó; ellos siempre ensayaban aquí en esta casa en la calle 92 con la 49 esquina, y nosotros siempre hemos tenido este granero; en Aranjuez todo mundo identifica el Granero Comerial de los hermanos Moncada.

E.M. Con ellos, ensayando aquí casi todos los días es que yo vuelvo a tocar la guitarra, pues ya se me habían olvidado casi todos los tonos; volvió y me cogió la 'goma', y en medio de toda esta música, aquí apareció Miguel Ángel Nova, y después lo hizo Alejandro Sarrazola; es que cuando la gente se fue dando cuenta que ellos tocaban aquí, muchos venían a verlos, y otro que venía aquí era Bernardo Saldarriaga, el de LOS PAMPEROS, que tam­bién es tamesino; Nova les acompañó con la 'carrasca', pues ellos ya estaban incursionando en la música bailable.

J.L.M. Es que cuando Félix llegó aquí, ya tenía un poco de canciones que había hecho en Támesis, y yo le dije:

—Félix, ¿por qué no montas bien todas esas canciones tu­yas, a ver si te las graban?

Entonces se fue a Sonolux, pero como eran puros pasillos, bambucos, en fin, allá le comentaron:

—En este momento esa música no es comercial, ¿por qué no se trae unos numeritos de música caliente?

Entonces, por esto es que él comienza a hacer música de baile.

E.M. Todo esto sucede en 1952, más o menos; Félix tenía una facilidad impresionante para componer.

J.L.M. Cómo le parece que una vez, la novia de un amigo mío —en Támesis— resultó que se venía para' cá, pa' Medellín; entonces nosotros le dijimos:

—Félix, pasado mañana, Ángela se va para Medellín, ve a ver que le compones, pa' que mañana le llevemos una serenata.

Y al otro día a nuestra amiga le cantamos una canción muy bella que se llama ADIÓS ANGELA; la mostró posteriormente a las casas disqueras y no les gustó por el ritmo, pues era un pasillo; entonces después la cambiaron y en lugar de ADIÓS ANGELA, se llamó ADIÓS MADRE MÍA, que la grabaron GARZÓN Y COLLAZOS; y ¿sabe cómo dice la canción?:

En esta hora de fatal partida
Vengo a decirte mi sentido adiós
Porque te quiero con loca idolatría
Adiós Angela de mi amor, adiós, adiós, adiós....

Entonces cambiaron por adiós madre de mi amor, y quitaron el de Angela.

Cuando Félix comienza con la música bailable, es que empieza a gustar, y nosotros le decíamos aquí, que le trabajara a esa música.

Félix, de LOS LIBROS, no conocía la letra y resulta que yo leí en El Parnaso, los versos de esta composición.... y me puse a buscarle.... a buscarle y de pronto me dio como buena música....y me puse a cantarla; yo creía que de pronto antes la había oído, y resulta que me saqué la música, se la di a Félix y él la llevó, la 'mostró' en la casa disquera y se la grabaron; Félix me dijo:

-¿Qué?

—Nooo, grabe todo eso a nombre suyo, que yo ¿para qué?, yo no sé, a mí me gusta la música y le busco, pero yo no soy como dedicao a eso.

La letra de LOS LIBROS es de Nieto Caballero, y la músi­ca se la puse yo; siempre figuró de Félix, pero él no conocía ni siquiera la letra, yo se la copié, la ensayamos aquí varias veces, hasta que se la aprendió bien y la grabó; claro que la música figura como de Félix, pero yo fui quien se la dio pa' que la grabara, y le dije:

—Vea, grábela a nombre suyo.

Lo mismo que sucedió con LOS CICLISTAS.... nosotros hemos sido muy amantes del deporte, y en ese tiempo por ver los ciclistas nos íbamos donde fuera; era el apogeo de Ramón Ho­yos, y entonces le digo yo a Félix....

E.M. Era el año 53 y estaba Ramón Hoyos ganando su pri­mera vuelta y en ese momento estaban en ella; porque en la ante­rior se había caído y se había reventao la cabeza, en fin....

J.L.M. Entonces yo saqué unos versos y le dije a Félix:

— ¿Cómo te parecen estos versos?

Y nos pusimos a buscarle la música, bien alegre, pues era el apogeo del ciclismo; la ensayamos bien.

—Félix, andá mostrala a Sonolux.

Él la sacó en un acetato, y la carrera iba muy buena en ese momento, pero faltaban unas etapas; sin embargo la 'mostró' y al otro día lo llamaron para grabarla; la sacaron dos días después, porque había que aprovechar la fiebre de la Vuelta a Colombia.

E.M. Es que Félix la llevó a Sonolux, donde le dijeron quo eso no era comercial.

J.L.M. Sí, eso fue así; la llevó a Sonolux y no les gustó; entonces fuimos a la emisora Ecos de la Montaña, donde la gra­baron en un acetato; yo llevé ese acetato a Emisora Claridad, para que lo pusieran a sonar; lo pusieron, y se dio el número telefónico para que la gente opinara; y ahí mismo empezaron a llamar, que dónde estaba el disco, que dónde se conseguía; en­tonces ya Otoniel Cardona, empleado de Sonolux en aquel tiem­po, llamó aquí, y que fueran inmediatamente; la grabaron y eso empezó a funcionar por toda parte.

E.M. Nosotros no formamos parte de LOS TROVADO­RES DEL RECUERDO, porque no éramos cantantes ni manejá­bamos ningún instrumento, en cambio ellos eran músicos y canta­ban; pero nosotros participábamos de toda esa música.

Félix Ramírez era un hombre muy amable, muy servicial, muy serio en sus cosas y muy buena persona; era un hombre un poco callado, no era bochornoso en nada, tampoco era mal hablado; eso sí, le gustaba mucho el aguardientico, y por eso fue que hizo EL AGUARDENTERO, que lo llevó a grabar y se convirtió en éxito nacional.

J.L.M. Ellos llegaban a esta casa, y no se quedaban en el granero, sino que se metían a esta pieza, y cante y ensaye; claro que todo esto era con aguardiente, y aunque nosotros no somos unos borrachos, siempre nos tomábamos algunos tragos.

Yo no sé en realidad cómo fue que Félix se encontró con los hermanos Sánchez, pero ellos vivían aquí en Aranjuez, y Félix un poco más arriba; ya después venían aquí a ensayar, y aquí fue donde los bautizamos LOS TROVADORES DEL RECUERDO, Bernardo tocaba el tiple, Horacio tocaba la guitarra y Félix tam­bién tocaba guitarra, pero en cierta ocasión a Bernardo le roba­ron el tiplecito, entonces también cogió guitarra; así que todos tocaban guitarra.

E.M. La primera voz era Félix, la segunda era Horacio, y Bernardo hacía la tercera pero al mismo tiempo era quien puntiaba.
J.L.M. Eva Arbeláez, era una mujer que vivía en el barrio San Cayetano, amiga de Félix; y cuando Félix comienza a fre­cuentar a Eva, es cuando empieza a alejarse de acá; ella tenía una tiendecita y él se amañaba mucho allá; yo no sé cómo Félix conoció a Eva, pero hicieron muy buena amistad; en los últimos tiem­pos de su vida, ya él venía muy poquito aquí; y como que le ense­ñó a cantar a ella y posteriormente hicieron algunas grabaciones a dúo; era tan poquito lo que él ya venía a esta casa, que lo único que nos dimos cuenta, fue que se murió; Félix Ramírez murió el 12 de agosto de 1971; yo iba a ir al entierro, pero esa misma noche murió un cuñao mío, y entonces no me tocó el velorio de Félix; me parece que murió de cáncer, pero no estoy seguro, pues como el último año poco se dejaba ver, entonces no nos entera­mos bien.

En los buenos años de LOS TROVADORES DEL RECUERDO, apareció en Medellín una escultura que fue colocada al frente de la Gobernación, y se hizo mucha bulla dado lo rara que era; esto se comentó en toda la ciudad, incluso aquí mismo también lo comentamos, y en vista de tanto alboroto, Félix le com­puso una canción a LA BACHUE; aquí la ensayamos y aquí mis­mo le hizo letra y música.

Yo creo que LOS TROVADORES DEL RECUERDO no tuvieron presentaciones en emisoras y me parece que solamente iban a grabar; en las noches salían con sus guitarras, pero noso­tros nunca supimos dónde iban ellos; con frecuencia almorzaban aquí, permanecían hasta las 6 de la tarde, a esa hora cogían sus guitarras y salían —como se dice— a 'rebuscarsen'; claro que los llamaban mucho, pero de estaderitos no como de mucha calidad.

E.M. LOS TROVADORES DEL RECUERDO, casi todo lo que grabaron lo hicieron en los sellos Lira y Ondina, pero tam­bién en discos Fuentes colocaron algunas grabaciones.

J.L.M. Pero a Félix lo llamaban con frecuencia, para acom­pañar grabaciones de otros conjuntos, porque Félix era un acom­pañante de guitarra muy bueno; no recuerdo con cuáles conjuntos trabajó, pero fueron grupos muy conocidos.

Con frecuencia Félix se quejaba de que las casas disqueras le pagaban muy poquito, y que por sus obras le salían con cual­quier cosa.

E.M. Nosotros le entregamos las obras a Félix como si fue­ran suyas, pues en ese tiempo qué íbamos a pensar en regalías; actualmente la familia de él reclama lo producido por sus discos; primero lo hacía su esposa, pero ella también murió, y últimamen­te como que lo está reclamando el hijo mayor.

J.L.M. Leonel Ospina venía mucho aquí, sobre todo a con­versar con Félix, pero yo nunca lo oí tocar guitarra; en cierta opor­tunidad también vino José A. Bedoya. En ese tiempo el ambiente musical en Medellín era muy bueno; uno se iba para Envigado y allá se encontraba todos los músicos, tomaba aguardientico y oía muy buena música; pero como la casa de nosotros erA tan visita­da, entonces nos quedábamos aquí, fíjese que venía Nova, el hermano de Nova, Bernardo Saldarriaga, LOS CUYITOS que eran, el propio Nova, Arcesio Salazar, Natanael Álvarez, Libardo Ramírez, Libardo Parra, Jesús Vanegas y otros.... pero claro que en distintas épocas; otro que nos visitaba era Alonso Galdini.

E.M. Mejor dicho, ésta era una casa de músicos, y muchas veces se cantaba y se ensayaba, no aquí en la cama o en la sala, nooo; muchas veces era en el depósito, sobre los bultos de papa o de maíz. En ese tiempo había muy buena amistad entre los músicos y ésta se respetaba; Félix iba mucho al bar Canadá, y sobre todo al Grillón, que era sitio obligado de todos los guitarreros.

J.L.M. Félix tuvo bastantes composiciones, pero nuevas —en esta casa—, le oímos más de 70; recuerdo por ejemplo EL CAFÉ DE MONTECRISTO, LAAULTIMA NAVIDAD, en fin.... muchas.

E.M. Félix era lo mismo de bueno cantando que compo­niendo, y tenía gran facilidad tanto para la música fría, como para la música caliente.

J.L.M. Gildardo Montoya nunca vino a esta casa, pero yo me conocí con su hermano Darío en la población de Caldas y después él siguió viniendo aquí, todo por la música, porque a nosotros siempre nos ha gustado mucha clase de música: clásica, popular, brillante, en fin; claro que cuando Darío era un niño, a este granero venían a 'mecatiar' todos los estudiantes de las escuelas Simón Rodríguez y Lídice, y Darío era uno de ellos; claro, que uno qué iba a saber quiénes eran.

Félix no era que se emborrachara mucho, pero era muy amante del aguardiente.

E.M. En ese tiempo en Medellín todavía había parrandeaderos muy buenos, como el Bosque, Las Camelias, Super Bar, el American Bar que era donde está el puente del Mico y se consideraba un estadero de lo más sabroso que había en Medellín; en el Bosque por ejemplo, un domingo por la mañana, iba la gente 'pesada' y por la tarde estaban las sirvientas, los policías.... y todos nosotros.

Martha Moneada es mi hija y es una reconocida soprano, que primero estudió música, hizo grabaciones con Hernando Ossa, cantó con Luciano Bedoya y posteriormente se casó; actualmen­te es intérprete de música religiosa.

J.L.M. Félix no fue hombre mujeriego, y la única fue Eva; porque él siempre vivió con su señora y familia allí arriba.

Montecristo vivió aquí arriba, en la esquina, y muchas ve vino a esta casa".

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