INSTRUCIONES

INSTRUCIONES: Apreciado visitante, en la parte final del blog encontraras una ventana de reproducción donde podrás ver y/o escuchar algunas melodias parranderas. En la parte derecha del blog podrás encontrar los enlaces a otros blogs de mi autoría así como el listado de artistas presentes en este blog.

Para comprar el libro LA MUSICA PARRANDERA PAISA de ALBERTO BURGOS HERRERA, puedes comunicarte con el autor al teléfono (57) (4) 332 4652 de Envigado, Antioquia, Colombia o al correo: albertoburgosh@hotmail.com

lunes, 24 de julio de 2017

LUIS CARLOS JARAMILLO


Biografía de Luis Carlos Jaramillo

Luis Carlos Jaramillo, hizo una música parrandera, diferente a la de todos los demás compositores bailables antioqueños; una música que no se parece a ninguna otra hecha antes o después de él; la música de Luis Carlos Jaramillo tiene sello propio, es autén­tica, no se basa en nadie: esa voz de montaña que posee este vocalista, esos coros femeninos, la animación que le hacía Sarrazola y el conjunto LOS FIESTEROS —que no era de cuerdas sino de vientos—; todo eso aunado, nos muestra una música que es antioqueña, pero que desgraciadamente Antioquia casi no conoce; la música de Luis Carlos Jaramillo recuerda aquel tiempo en que diciembre era diciembre, con su parranda y su alegría; esta música habla de la natilla, los buñuelos, las hojuelas, el marrano y todas aquellas maravillosas costumbres que quedaron en el olvido.

Y hasta el propio Luis Carlos cambió, pues ya no es el hom­bre elegante de sombrero alón y de gabardina de paño, que in­gresaba al bar Canadá, y exigía los mejores tragos; hoy, Luis Carlos Jaramillo ya es un hombre maduro y golpeado por los años y la diabetes; y a causa de esta enfermedad, a este gran músico pa­rrandero le fue amputada una de sus piernas, y para él, todo aquel movimiento musical y alegre, ya prácticamente está sepultado en el olvido; y sólo esboza una leve sonrisa cuando escucha cancio­nes como: SE QUEMARON LAS AREPAS, LA PAILA o El, TESTAMENTO DEL MARRANO; para Luis Carlos Jaramillo, ya son más importantes sus nietos, su hogar, su salud y su vida.

Pero en medio de aquella nueva personalidad, y de aquel rostro que parece preguntar:

—Aquí, ¿qué pasó?

Luis Carlos, amablemente, esto me contó:

"Yo nací en Santa Bárbara (Antioquia) en el año de 1921, el 17 de marzo, que por cierto era Domingo de Ramos. Nací en un hogar pobre, en un hogar humilde, y he sido humilde toda la vida; he sido un trabajador, luchador y me gustó mucho cantar desde que era niño; cuando yo estaba de 3 años mi mamá me enseñaba canciones, yo me las aprendía y más adelante yo las cantaba en la escuela.... y también las cantaba en cuanta reunión había.

A mí me nació eso de la música, sobre todo porque yo oía cantar a mi mamá y a una tía, cuando ellas en las noches de luna de la vereda, hacían un dueto 'hasta raro'.... y juntaban a los vecinos, quienes elogiaban su modo de interpretar las canciones; la gente decía:

—Esta noche vamos a oír cantar a LAS ANAS.

Porque todas dos se llamaban Ana: Ana Lucía y Ana del Carmen; Ana del Carmen era mi tía y Ana Lucía era mi mamá; el dueto de ellas fue de lo más bello que hubo en Santa Bárbara. Pero la música también me viene de dos primas que se denomina­ban LAS HERMANAS VELÁSQUEZ.... y cantaban lindo tam­bién; a ellas las adoraba todo mundo, y cuando se programaba una velada, la gente comentaba:

—Vamos, que van a cantar las Velásquez.

Nunca me nació tocar ningún instrumento; de instrumentos no sé nada, y nadie tocaba en mi casa.

Yo me crié en Santa Bárbara, y a los 14 años me vine pa' Medellin a trabajar a un granero que quedaba por detrás de la Catedral de Villanueva, que así la llamaban en ese tiempo.... a ver si me acuerdo.... el granero se llamaba.... La Cartuja, y era de un paisano de nombre Pedro Luis Ospina; fijese que cuando yo vine de Santa Bárbara, él inmediatamente me dijo:

—Hombe, ¡siquiera viniste!, pues yo necesito un muchacho pa' que me haga mandaos hombe.

—Tranquilo Don Pedro que a eso vengo, a trabajar. Y hay mismo me colocó:
Estando todavía empleado en el granero, a mí me gustaba ir a la emisora Radio Córdoba, pues allá se ponía uno a oír cantar a los artistas, duetos, tríos y también presentaban a Montecristo; recuerdo que uno de los duetos que más me gustaba y que mu­chas veces escuché allí, era el de LOS PAYADORES; también vi en ese tiempo, en esa emisora, a los HERMANOS HERNÁN­DEZ, que eran muy buenos, a ESPINOSA Y BEDOYA, OBDULIO Y JULIÁN y al DUETO DE ANTAÑO.

A mí me entraron a la escuela cuando yo tenía 7 años, y en el primer 'Acto Público', me llamaron y me dijeron que cantara ante lodos los alumnos, padres y madres de familia; claro que yo can­taba en todos los 'recreos', pero nunca ante los padres de fami­lia, siempre era con los muchachos de la escuela; sin embargo, en aquel 'Acto Público', me felicitaron mucho.

Cuando yo llegué a Medellín, no cantaba sino en el baño; pero de pronto algunas personas me fueron escuchando, y fui cogiendo popularidad.

—Ve, ese es el muchacho que canta.

Pero cómo le parece que yo me devolví para mi pueblo, y allí me puse a aprender zapatería.... y aprendí zapatería; después manejé una tienda, una cantina, y hay sí me aprendí canciones, y las cantaba a todos los que llegaban a la tienda; por ese tiempo ya me llamaban a dar serenatas, a mí y a mi primo, con el que hacia un dueto, que decían que era muy bueno; cantábamos serenatas y nos daban cualquier cosa.... dizque 5 centavos.... o 10 centavos, porque eso era plata en ese tiempo; incluso después ya nos da­ban de a 50 centavos, claro que estoy hablando de antes del 40, y nosotros con esos 50 centavos comprábamos un mercao..., con eso mercábamos.

Por ese entonces me llevaron pa'l ejército, y en el ejército me ponía a cantar en las noches, hasta que un día me llamó el Capitán Sierra y me dijo:

—Venga Jaramillo, y enséñele a cantar a toda esta gente, pa' que se 'desaburran'; y tome el mando del batallón.

Yo tomaba el mando, y los ponía a cantar una y otra can­ción; fíjese que me llamaban el Cabo del Canto, porque yo fui cabo allá; inclusive, años después me llevaron a mí a cantar a unas Ferias de Manizales, y allá me encontré con el que ya era General Gustavo Sierra, Gobernador de Caldas.

Yo conocí a Consuelo Pérez donde Arturo Ruiz del Castillo, pues allá íbamos los dos; yo ya había grabao cuando conocí a Consuelo.
La primera grabación que yo hice en la música parrandera fue EL DOLOR DE OÍDO, y después vino FILOMENA, que los hice en discos Zeida de Codiscos; pero yo antes había graba­do música fría a dueto; el primer dueto que tuve fue con uno de LOS TROVADORESDE LA VEGA.... Gutiérrez, pero no me acuerdo del nombre, él hacía la primera voz y yo la segunda; después hice dueto con Miguel Ángel Nova, y nos llamaban LOS VECINOS; con los dos duetos yo hice grabaciones, pero un poco más con Nova.

Después de Zeida pasé a Fuentes, pero a discos Fuentes me llevaron 'agarrao'.... 'agarrao'.... y de Fuentes me 'robó' otro que fue R.C.U.; más adelante estuve en Silver, y de ahí me lleva­ron a Bogotá al sello Vergara; después Metrópoli aquí, Ondina, en toda esas fabricas grabé yo; pero en ese tiempo pagaban muy poquito, en ese tiempo las fabricas pagaban muy mal.

De mis composiciones, bastantes me han dado satisfacciones, pero una que recuerdo mucho es SE FUE LA LUZ, porque eso fue una situación que me pasó a mí: yo vivía en Santa Cruz, y en ese tiempo la carretera que iba pa' este barrio era sin pavimentar, de puro barro, y los camiones se pegaban en ese barrial; entonces una tarde tempestuosa, de muchos truenos y mucha lluvia, el carro o camión en que íbamos pa' Santa Cruz, se pegó en el barro y no hubo manera de sacarlo; y pa' mejor componer la situación, se fue la luz; en ese momento yo iba con la novia y le lije:

—Ahora, ¿qué vamos hacer pues?

—No queda de otra, vamonos a pie.

Arrancamos a caminar y llegamos a la casa de ella todos embarrados, pero muy contentos sin luz; y de ahí se me ocurrió componer SE FUE LA LUZ; cuando yo grabé eso, donde más les gustó fue en Caldas, entonces preguntaron por mí, me llevaron pa’ Caldas y me hicieron una fiesta la verrionda.

En EL TESTAMENTO DEL MARRANO, la letra no es mía, pero la música sí; y cuando lo quisieron grabar, me buscaron a mí exclusivamente para que lo hiciera.

Cuando yo era soldado, tenía muchas amigas y 'tales' por ahí, que eran sirvientas; incluso una de ellas se fue y se organizó con un señor que dejó a la señora propia; y entonces yo me puse a pensar en todo eso, y se me ocurrió EL RELATO DE LAS SIRVIENTAS.

En cuanto a EL DOLOR DE OÍDO, fue porque una novia mía precisamente tenía dolor de oído, y las señoras en ese tiempo decían que para eso era muy bueno el colino de col asao, que con eso se quitaba inmediatamente; entonces fue muy fácil hacer la canción.

LA PAILA MOCHA, fue una cosa muy extravagante, pues se vino la cuestión de que todo mundo estaba borracho, y les dio por decir que había llegao el diablo, y como en ese tiempo toda­vía se creía en el diablo, de ahí salió esa canción.

La letra de MUEVE TU CINTURITA, también fue sacada en un baile; y muchas cosas así.... pero ya ni me acuerdo.

Consuelo Pérez en aquel tiempo vivía en el barrio Villa Her­mosa; Judith Arboleda vivía por Aranjuez; y Amalia Rey, que es la que canta conmigo LA NIÑA PREGUNTONA y EL CHO­RIZO, vivía en Buenos Aires; también me hizo dúo Carmen, quien me acompañó en AY QUE SUEGRA y LA PIPIÓLA; y me acuerdo que hice unas grabaciones con LAS AVES CAN­TORAS; pero en música parrandera no hice dueto con ningún hombre, siempre fui solo, o con las compañeras que le mencioné.

El conjunto LOS FIESTEROS estaba formado por:
Eduardo Gutiérrez, guitarra.
Francisco Trejos, trompeta.
Ramón Paniagua, clarinete y saxofón.
Horacio Galeano, guitarra.
Jesús Vanegas, guitarra especie de bajo.
Alejandro Sarrazola, guacharaca.

Y los timbales que los tocaron varios costeños, pero no me acuerdo de los nombres; y cuando de pronto se escucha un acordeón, ese era tocado por Nino Paniagua; claro que en los discos que grabé para Vergara en Bogotá, el acordión que suena, es tocado por José María Peñaranda.
                                                                                                                    
Con Miguel Ángel Nova grabé música fría como: EL ÁR­BOL CAÍDO, LA QUE SEA, HONDA PENA y otras.

El conjunto MANABÍ del Ecuador, grabó un pasillo que es composición mía, es muy bonito y se llama HAZME FELIZ.

El maestro Edmundo Arias es quien me acompaña en El, CORROSCO; ahí estaba él tocando el bajo.

El sonido que la gente escucha en EL DOLOR DE OÍDO y en LA CARAJADA, ese sonido lo hago yo con la boca; incluso, así era como yo mismo me acompañaba cuando era niño.... así como se oye en LA CARAJADA.

Anteriormente, yo me ponía a escuchar los valses de Strauss, con mi traguito a un lado, un whisky o un brandy, con el lápiz en la mano; y con estos valses, era que yo me inspiraba para hacer mis composiciones; si usté viera todas las canciones que hice escu­chando a Strauss; claro que lo escuchaba pasito.... y ahí iba ha­ciendo mis cositas.

En mi tiempo de fama, yo tomaba mucho aguardientico, pero también tomaba vino, cerveza y casi cualquier trago; ahora ya no, porque.... es que uno viejo se ve muy feo tomando trago hombe.

Resulta que cuando terminamos de grabar LA NINA PRE­GUNTONA, alguien dijo:

—Bueno, ¿y qué le vamos a poner de respaldo a esto?

Y no habían llevao ninguna canción; entonces yo agregué:

—Esperen un momento.

Y me acordé de un músico que había, que era peludo por todas partes, los brazos, las orejas, todo, el bigote era peludo y enroscao, el cuello, todo, todo, y yo lo había puesto el 'Oso Pe­ludo'. En aquel entonces las viejas decían que ahora años, en los campos las mujeres salían a recoger chamizas, leña, y que llegaba un oso y se las llevaba y las subía a un palo y les llevaba chócolos; entonces me acordé de eso y del amigo peludo, y compuse esa obra, hecha con música y todo en tres cuartos de hora: EL OSO PELUDO:

Dizque hay un oso muy grande
en un monte muy oscuro
qué le parece compadre
ese animal tan peludo.

Que se roba la mujer
cuando va a traer chamizas
y dizque las sube a un palo
pero que no la 'ce trizas.

Escúcheme compadrito
 lo que le voy a decir
que 'n ese tal monte oscuro
no hay ningún oso peludo.

Conozco es al tal Martín
que 's muy peludo en las cejas
se enrosca el bigote así
son peludas sus orejas....

La canción LA GOTA fue prohibida en ese tiempo, y hay cosas más groseras ahora; pero en ese tiempo si uno le sobaba un sapo a una mujer, era que tenía gota —enfermedad terrible— y si uno le sobaba el sapo a una mujer en la vena várice, pues con eso se curaba; o eso era lo que me contaban a mí, y por eso compuse LA GOTA; y ese disco lo prohibieron los curas, ja, ja, ja, ja, ja.... claro que se vendió mucho y todavía lo reclaman.

En LAS VIUDAS, la iniciativa fue del compositor Vega del Río quien hizo la letra, pero la música es mía; recuerdo que Vega sólo hacía letras, nunca hizo música, pero era todo un poeta.... un poeta.

Una vez me tomé unos tragos con José Muñoz quien me dijo:

—Luis Carlos Jaramillo, ¡lo respeto!

—Yo también lo respeto a usté mi amigo.

José Bedoya era un poco orgullosito.

Entre mis grandes amigos en la música recuerdo mucho a: Alejandro Sarrazola, Don Jesús Vanegas, Granados, Trejos, Don Tulio Quintero, Niño Paniagua, Ramón, Lito Paniagua.... y mu­chos amigos más. Casi todos nos encontrábamos en un sitio que se llamaba el bar Canadá, y allí jugábamos billar, pues había mu­chos billares; quedaba en Amador, entre Bolívar y Carabobo, allá hablábamos de música y también nos tomábamos los tragos.

Uno de los músicos que yo más he admirado en mi vida fue Agustín Lara, sobre todo cuando cantaba:

En estas noches de frío
De puro viento invernal
llegan hasta el cuarto mío
 las quejas del arrabal.

Arráncame la vida
con el último beso de amor
arráncala, toma mi corazón....

También me gustaban mucho los tangos de Pepe Aguirre, de Gardel y de Agustín Magaldi; y aquí en nuestro ambiente yo era muy seguidor del DUETO DE ANTAÑO, ESPINOSA Y BEDOYA, OBDULIO Y JULIÁN y GARZÓN Y COLLA­ZOS. ... todos me gustaban mucho.

Yo me presenté en Manizales, en el estadio de allá, cuando iban a inaugurar Radio Luz; allí alterné con Tony Aguilar, Montecristo, ESPINOSA Y BEDOYA; y ¿sabe qué recuerdo tengo de esa tarde?... que me sacaron en hombros; y cuando yo cantaba, la gente decía:

— ¡Viva Antioquia!

Y había más de 40.000 personas.

Guillermo Buitrago es el rey de los diciembres, pero yo nun­ca me fijé en él para hacer mis canciones; ni en él, ni en ninguno; yo pa' componer nunca pensaba en nadie, sino que se me venían las cosas.

¿Filomena?, Filomena era una vieja robusta, más troza que un verriondo; y una vez me invitaron a un baile, y ella estaba allá; el baile era pa' celebrar el bautizo de un niño, y a la una de la mañana se me vino FILOMENA, ¡y yo bailando con esa señora más bueno que un verriondo!, porque a ella le gustaba apretar un poquito; y esto me dio motivo para componer a FILOMENA:

Esta noche de alegría
Yo me voy a parrandiar
Y me voy pa 'onde hay muchachas
Pa' sácalas a bailar....

El primero que aquí sacó música parrandera, fue Carlos Muñoz; pero claro que también estaba el 'Mono' González, que fue de los principales y de los buenos buenos; y entre esos no puede faltar Antonio Posada.

Cómo le parece que Antonio Posada y yo, nos conocimos antes de él grabar, y antes de yo grabar; nos conocimos en Armenia, pues él trabajaba en una sombrerería, y una vez yo todo borracho me arrimé a ver como hacían los sombreros, y le dije:

—Yo también soy sombrerero, yo también hago sombreros hombe.

— ¿Quiere trabajar?, aquí hay trabajo.

Y cómo le parece que al día siguiente estaba yo con una plancha aquí, y Antonio Posada con otra plancha allí; yo me ponía a cantar y él también se ponía a cantar, ¡y qué dúos los que hacíamos!

La nieve de los años va cubriendo
de frío, inmenso velo en mi ilusión
 pero mi amor primero, ese no ha muerto
porque no muere nunca la pasión....

Yo me vine de Armenia en 1951, y a los pocos días resultó dizque cantando EL GRILLO.... y además de culebrero; yo es­cuchaba la canción, pero qué iba a pensar que ese era mi compa­ñero de la sombrerería; a los días fue que el hombre se dejó ver, y como yo había grabao EL DOLOR DE OÍDO, entonces me dijo:

—Este es el que me va a remplazar a mí.

Y cómo le parece que un día nos comenta:

—Hombe, yo me voy pa' Pereira con mis culebras.

Nos encontrábamos reunidos en ese momento: LOS PAM­PEROS, otros músicos y yo, nos estábamos tomando unos aguar­dientes y...

—Bueno muchachos, son las 3 de la mañana, yo me voy pa' Pereira ya; Jaramillo, llevame esta cajita; ve, vos llevame esta otra cajita, pa' que me ayuden a coger un taxi, que voy pa' la Flota Magdalena.

Yo cogí la tal cajita.... y de pronto.... empiezo a notar que la cajita se movía.... ¡cuando va saliendo una verrionda culebra ; ¡asi de gruesa!; yo iba a salir corriendo, cuando oigo que Antonio le dice:

— ¡Quieta!

Y mansamente la volvió a meter allá; pero el susto que yo pasé, ¡todavía lo tengo hombe!; 20 días después llegó la noticia; ¡ una culebra mordió a Marco Antonio Posada y lo mató".

No hay comentarios:

Publicar un comentario