INSTRUCIONES

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Para comprar el libro LA MUSICA PARRANDERA PAISA de ALBERTO BURGOS HERRERA, puedes comunicarte con el autor al teléfono (57) (4) 332 4652 de Envigado, Antioquia, Colombia o al correo: albertoburgosh@hotmail.com

lunes, 24 de julio de 2017

PEDRO NEL ISAZA


Biografía de Pedro Nel Isaza

Cuando a mí me dijeron que Pedro Nel Isaza, tenía inscritas en SAYCO 5.000 canciones de su autoría, yo creí que me esta­ban mintiendo, pues en mi mente no cabía que un compositor musical pudiera tener 5.000 canciones; pero esto lo comprobé el día que me encontré con este hombre en las oficinas de SAYCO precisamente.

Pedro Nel Isaza es una persona de aspecto sencillo, more­no, charlatán con sus amigos y de una 'chispa' asombrosa; cuántas veces usted se lo habrá encontrado, pero usted —como yo— seguramente no imaginará que esta persona de aspecto normal, sea el compositor de 5.000 canciones.

¿Por qué nuestros dirigentes no harán conocer estos perso­najes?

¿Por qué Antioquia ignora a sus valores?

Y este hombre de carácter jovial, esto me contó:

"Yo nací en Aguadas, departamento de Caldas; tengo un enredo con mi cédula y es que el 15 de abril de 1926 nació un hermano mío, que llevaba mi nombre; yo nací el 30 de septiembre de 1936, y según me cuentan mis padres, 20 días después de haberme bautizado en una capilla en el pueblo, se quemó esta capilla, y mi partida de bautizo no alcanzó a llegar a la Diócesis de Manizales; entonces yo me quedé sin fe de bautismo, ni pa' cédu­la, ni pa' nada. Cuando me fui a casar mi madre me dijo:

—Vayase a la parroquia principal de Aguadas y pregunte por su partida de bautismo.
Yo no conocía Aguadas, pues me habían llevado de 3 años pa' Manizales; pregunté en la parroquia por la partida de bautis­mo de Pedro Nel Isaza, y me dieron la de mi hermano fallecido, pues mis padres simplemente lo habían reemplazado conmigo.

Mi padre se llamaba Pedro Antonio Isaza, y mi madre Ma­ría Catalina Aguirre; él era de Sonsón y ella de los Aguirres de Pácora, de Aguadas; nosotros fuimos 18 hermanos y yo soy el menor entre los hombres.

Después de Manizales, mi familia se traslada a Marsella en Risaralda, y allí estudié a la edad de 5 años.

Mis tíos eran tipleros y bambuqueros de Aguadas y tuve un hermano —el mayor— que tocaba guitarra y cantaba; cuando yo tenía 14 años, veía tocar al hermano mío, y de pronto me dio por comprar un tiple, donde aprendí los primeros tonos; como a los 4 meses de estar tocando el tiple me metí a una orquesta, y enton­ces el director le dijo a mi hermano:

—Si este muchacho con 4 meses solamente ya toca así, den­tro de unos años va a 'volar'.

A mí nadie me enseñó ritmos; yo solamente oía los discos y después sacaba los ritmos: la zamba, el pasillo, los boleros y todo.

Yo trabajaba alfarería en Cartago (Valle), yo hacía ladrillos, teja, etc., para ayudar a mantener a mis hermanitos, mi papá y mi mamá; y salía los domingos a tocar en paseos, pues a mí me lla­maban mucho ya que tenía un conjunto muy acreditado, con el que también animábamos matrimonios y fiestas; en una oportunidad, yo estaba todo embarrao trabajando en el tejar y me dio mucha pena porque llegó el señor alcalde de Roldanillo a buscarme y me dijo:

—Yo vengo a buscarlo porque quiero que toque en las fies­tas del pueblo, con su conjunto SANTA ANA.

—Señor alcalde, pero yo no tengo vestido de etiqueta para presentarme allá.

—Váyase un día antes y allá arreglamos todo eso.

Llegué un día antes y el hombre me llevó al almacén Valher, me regaló dos vestidos de pie a cabeza y yo creo que esa fue la primera corbata que me puse en la vida; ese día tocamos uno de los bailes, y al día siguiente después del desayuno, volvimos a tocar hasta las 2 de la tarde; nos pagó el alcalde, pues habíamos quedao muy bien y en medio de las cosas me dice:

—Hombe, ¿ustedes no han grabao?

— ¡Nooo!, pues si hubiéramos grabao, no me hubiera encontrao amasando barro, hombe.

Entonces me pregunta:

— ¿Usté quiere ir a grabar discos?

— ¡Pues claro!, yo sí quiero, pero no sé si tengo las capaci­dades.

—Yo soy muy amigo de los de Sonolux, yo le doy una carta para que vaya donde ellos.

Me vine con mi compañero Jaime Latorre, pues nosotros teníamos el dueto ISAZA-LATORRE; era el 13 de junio de 1956y no teníamos con qué tomarnos un tinto, pues todo lo habíamos gastao en el pasaje, que en ese tiempo costaba 8 pesos —de Cartago a Medenín—, en la flota Arauca. Lo poco que dormimos fue en el suelo, y un policía que nos vio con hambre y sueño, nos dijo:

— ¿Pa' qué traen esas guitarras pues?, ¿por qué no entran a un café, tocan y se consiguen la comida?

—No señor, no nos gusta 'merendiar', nosotros venimos a otra cosa muy distinta.

Entonces el policía nos regaló de a peso a cada uno y con eso tomamos tinto, fumamos y hasta nos sobró plata. Nosotros no conocíamos nada, y tal vez por cercanía, fuimos primero a Codiscos, donde una secretaria nos tiró la puerta, y yo porque soy 'ñato', o si no me revienta las narices.

—Señorita, nosotros somos humildes, pero algún día nos van a tener que llamar de esta empresa.

Y después nos tuvieron que llamar. Entonces, de ahí salimos para discos Silver, donde el director artístico era Lucho Bermúdez, quien me dice:

— ¿Usté trae música costeña?

—No señor, no ve que no soy costeño.

•—Si no traen música costeña, nada tienen que hacer aquí.

No nos acordábamos de la carta, pero al fin nos fuimos al almacén de discos que tenía Don Otoniel Cardona.

—Señor, ¿usté es quien recibe las 'muestras' para Sonolux y Lira?

En ese momento estaba allí Olimpo Cárdenas con otro mú­sico, y nos preguntan:

— ¿Qué música traen?, muéstrenos a ver hombe.

Comenzamos a hacer las demostraciones y, ahí mismo, Don Otoniel nos contrató para grabar 30 números; en ese tiempo yo no componía y sólo traía dos numeritos; incluso a mí me gusta tanto la música, que en esos días me habían echao del tejar por­que había dejao regar gran cantidad de barro, por estar tratando de sacar alguna melodía; yo era un tejero muy bueno, yo hacía mil tejas diarias, pero un día me llamó el patrón y me dijo:

—Ve hombre, vos has sido muy buen trabajador, pero esa música te va a matar; lo mejor es que te vas.

—Vos tenes razón, yo debo seguir es con la música.

Y salí y me vine.

Mi compañero Jaime Latorre como era legítimo valluno y estaba muy enamorao, pronto regresó a su tierra; entonces vino el problema, ya no tenía quién me acompañara; pero me encontré con Judith Arboleda, con quien hice el dueto mixto LOS DOMI­NICANOS.... y vendimos cargas de discos.

Claro que se olvidaba contarle que como Don Oto —a ISAZA Y LATORRE— nos había contratao para 30 números, yo me tuve que volver compositor a 'la brava', pues él me dijo:

—Haga usté los números que faltan.

Yo me puse pálido.

—No Don Oto, es que yo no soy compositor.
—No, pero los que usté trajo están muy buenos; usté es capaz de hacer los otros.

Los que le había presentao eran, uno parrandero llamado ESPERANDO NOCHEBUENA, y una rancherita que se titula PRENDA QUERIDA.... que se vendió como arroz.

Y ¿sabe cómo conocí a Judith Arboleda?; ella estaba ha­ciendo coros en la orquesta de Edmundo Arias, y me dice Jaime Rincón:

—Pedro, ¿cómo le parece la voz de esa muchacha? —Está muy bonita.

Me la presentó, ella me dio el teléfono para que fuéramos a ensayar y me dijo que vivía por Cuatro Bocas; como no teníamos números pa' grabar, entonces yo me iba pa' donde una prima en Helio y allá hacía algunas canciones; lo bueno era que canción que yo llevaba a Ondina, era canción que me grababan; un día por ejemplo me puse a mirar una cajetilla de cigarrillos, cogí el lápiz.... y de esas cosas que le da mi Dios a uno, me puse a componer PREGUNTO POR TI... ¡qué 'guascazo', mejor dicho!; ese era el número 416 de la empresa, que en ese momento se encontraba en quiebra; después hice DOS CAMINOS, PRE­SUMIDA y todas esas vainas.... y todas se vendieron mucho, pues a los dos meses, la empresa estaba pagando de contao, salía de grabar usté de la sala y ahí mismo le pagaban; yo saqué de la quiebra a ese señor, al que le tuve mucho cariño y se llamaba Don Rafael Acosta Ramírez.

Yo estuve mucho tiempo cantando con Judith, y el 15 de marzo de 1962 cumplimos un contrato en Codiscos, y nos falta­ban 7 discos; hicimos 3 con la orquesta de Tomás Barbuno, a las 12 de la noche; entonces me llamó Don David Ocampo —direc­tor artístico—y me dijo:

—Hombe, ¿cómo hacemos pa' terminar este contrato, que todavía faltan unos discos?

—Eso es muy fácil: pues como durante todo el año cada vez que yo le pedía un tumo a usté, ya se lo había dao al DUETO DE ANTAÑO o a Óscar Agudelo, o a cualquiera se lo había dao, entonces ya se pasó el tiempo, usté se durmió; y a mí me da mucha pena y estoy amañao con la empresa, pero como veo que a uno aquí le quitan los turnos, yo hoy cumplo contrato y aquí tengo otro firmado para discos Fuentes.

Llamé a mi compañera Judith, le dije que se podía ir; y a Don David le agregué:
—Vea, yo aquí ya cumplí; mañana yo comienzo en Fuentes, así que hágame el favor y pasa la cuenta a la gerencia de los discos que no me hicieron.

Y muy correctos, a los dos días llegó el cheque, y me los pagaron todos.

Posteriormente, con Manuel Suescún, hice el dueto LOS JIBARITOS; grabamos 2 elepés en discos Fuentes.... Manuel so retiró de la actividad musical como en el año 70.

Después hice dueto con Evelio Marín —el del mariachi ÁGUILAS DE PLATA—, y también se llamaba LOS JIBARITOS, pues el nombre ya se había comercializado.

Fuera de guitarra yo toco cuatro y guacharaca; compongo el ritmo que usté quiera, tengo música carrilera, parrandera, música tropical y casi que de todo. Yo me gané —aquí en Antioquia—, el trofeo la Lira de Oro de SAYCO; y cuando esta empresa cumplió 50 años, me enviaron los pasajes, en Bogotá me hospedaron y me atendieron muy bien; y en medio de 500 compositores —en el Hotel Tequendama, Salón Bolívar—, y con la presencia de Villamil y otros, a las 11 de la noche me llamaron para ponerme la orden de Santa Cecilia, como el compositor que más obras tiene en SAYCO; pues tengo más de CINCO MIL obras en el mercado; yo no es que viva hablando de las empresas, pero aquí la empresa más chiquita tiene 80 o 100 números míos; es que en 44 años que llevo en esto, a mí me ha tocao, que compóngale al uno, que compóngale al otro, y que compóngame pa' mí....y todo eso.

Mi música la han grabao: Rodolfo, El Caballero Gaucho, Evelio Marín, Lidia Méndez, LOS RELICARIOS, Darío Gómez y muchos más.

¡Darío Gómez se hizo conmigo!, pues el primer director artístico que tuvo él en discos Colombia, fui yo; después fuimos a Codiscos en 1978 y allí participé como guitarrista de él, en compañía de Ricardo González; hicimos 13 números de las 7 de la mañana a las 7 de la noche, y Darío no sabía qué nombre ponerle al conjunto; primero dijo que LOS MILENARIOS, pero sonaba muy feo; después alguien dijo LOS LEGIONARIOS y yo dije:

—Eso tampoco sirve.

Pero al rato, después de mucho hablar, les pregunté:

—Hombe, ¿me dejan ponerle el nombre al conjunto?... vamos a llamarlo LOS LEGENDARIOS.

Y así quedó; y con ese conjunto, acompañando a Darío Gómez, estuvimos por muchas partes, incluso unas muy lejanas como el Caquetá, el Caguán, Cartagena del Chaira, Remolinos.... y durante 10 años.

Yo para componer lo hago en forma muy distinta, y sólo necesito que se me venga una idea, o tal vez oír decir algo; una sola frase me sirve de titulo o para empezar la canción; a mí no me puede faltar el lápiz, porque yo voy en un taxi, o voy parao en el metro, y si se me viene la idea y la escribo, enseguida voy a la casa y redondeo la obra.

Yo fui el que hice EL GALLO TAPAO.... en el tiempo de Rojas Pinilla; y resulta que un señor que fue diputado aquí en Antioquia y después lo fue en el Atlántico, tenía un estadero en Barranquilla llamado El Santo Cachón; entonces el cantante Alci Acosta me llevó hasta 'llá, porque él había dicho que cuando yo llegara, me llevaran a ese sitio; y resulta que este diputado era el hincha número uno de la composición que yo había hecho, EL GALLO TAPAO; y cuando me vio me dijo:

—Yo quería conocerlo a usté.

Y dio una orden, que nada de lo que consumiéramos non podían cobrar, nos atendió maravillosamente bien y todo porque yo era el compositor de EL GALLO TAPAO, y él era de la campaña de Rojas Pinilla.

Desde que yo vine incursioné en la música parrandera; com­pongo más música fría, pero siempre he estao con la parrandera, por ejemplo, yo hice LAS COQUERAS, que es una guaracha, Gildardo Montoya me grabó NO HAY SENCILLA y EL GATO DE AMPARO; yo grabé con la orquesta de Adolfo Castro un porro que titula QUÉ BONITA LUNA, muy lindo y se vendió muchísimo.

José A. Bedoya y yo somos amigos, y en cierta oportunidá me iba a grabar unas canciones; fuimos a Bello a ensayar y yo llevaba mi libreta con mis composiciones; entonces él me dijo:

—Ve, déjame estos números que yo les pongo la música.

—Ve José, perdóname, pero esos números ya tienen música.

Entonces, ni me grabó, ni le dejé grabar.
Agustín Bedoya me ha grabao muchas canciones; y a LOS RELICARIOS yo los acompañé desde que vine aquí a Medellín, ¡y esos sí que me han grabao temas!; los acompañé hace 40 años y me han hecho música parrandera y música fría; incluso a Germán Rengifo, yo fui el que lo saqué a cantar solo, pues él no cantaba sino con José Muñoz; y con él tuve un éxito que traspasó la frontera, CORAZÓN VACÍO.

LOS DIABLOS, se llamaban CONJUNTO UNIÓN y yo fui quien los puso LOS DIABLOS; yo le dije al dueño de la fábrica:

—Ese nombre de CONJUNTO UNIÓN, no dice nada; con ese nombre no venden en ninguna parte.

— Hombe, ayudame con ellos.

— No oye que están sonando EL DIABLO; pues entonces póngalos. . .LOS DIABLOS.

Y así se quedaron.

Después me tocó fue con LOS PAMPEROS, pues yo grababa mucho con ellos; pero un día se separaron, y entonces yo llamé a Carlos Murillo —la primera voz — y le dije:

— Camine cante solo.

— Y ¿a dónde me graban?

— Camine le grabo en Victoria.

Y puse a cantar a Murillo como solista; a él le hice cuatro long plays en Victoria, pues en esa empresa a mí me tenían mucha confianza.

En mi, no influyó Guillermo Buitrago; yo he tenido esa propiedad, de que no me ha gustao ser émulo de nadie, y lo que yo hago es de mi propia inspiración.

Yo trabajo en grabación desde 1956, pero vine a salir en una presentación, sólo cuando hice LOS LEGENDARIOS con Darío Gómez; y después que me separé de él, he salido como los JIBARITOS a muchas partes.

Las casas disqueras me han dao pa' comer, porque más bien les he pagao yo a ellas; porque hablemos la verdad — y lo he dicho por radio y la televisión — , y con mucha pena de los señores, pero yo sé que ninguna casa disquera le paga al compositor lo que se gana; toda casa tiene fraude con el compositor, y así me llamen y me den un millón; si me dan el millón, es porque me están robando otro; eso les he dicho yo, y ellos no pueden decir que no.

El papá de la música parrandera es Guillermo Buitrago, así como Gardel es el papá del tango.

Yo tengo un éxito parrandero que es EL DUENDE ALEGRE, pero el que vendió y vende la música maliciosa ha sido Gildardo Montoya; yo le acompañé mucho a él, y él era el mali­cioso; pero detrás suyo se pegaron un poco. José Muñoz y los BEDOYA son muy buenos para la música parrandera, y son an­teriores que Gildardo, pero Gildardo se vino con su propio estilo.

Yo fui solista en parrandera, y canté temas como: ESPERANDO NOCHEBUENA, LAS COQUERAS, QUÉ BONI­TA LUNA, EL MUÑECO DE AÑO VIEJO.... tengo muchas.

En 44 años de profesión, yo mismo he hecho mi conjunto; yo hice el conjunto LOS LÍRICOS, yo mismo hice el conjunto LOS LEGENDARIOS, yo hice LOS JIBARITOS, y yo tengo mi gente pa' tocar; conmigo graba Ricardo González, Gabriel Gil, Tulio Pulgarín, y el bajista que toda la vida nos acompañó fue Don Jesús Vanegas, pero anteriormente lo hizo Don Luis Eduardo Gutiérrez.

Cuando yo vine donde Don Otoniel Cardona, el día que yo aterricé en Medellín, Don Luis Eduardo Gutiérrez me dio los pri­meros fríjoles aquí, y ese mismo día me llevó a su casa; ¡ese hom­bre es muy querido, es maravilloso!, y ojalá Dios le pague con muchas cosas.

Vega del Río era un letrista, pero poco hacía de música; él, y Arturo Ruiz del Castillo eran personas muy sencillas y dispuestas a ayudarle a uno.

El mejor puntero de la música parrandera fue Buitrago, y ese no lo reemplaza nadie; pero hubo otros muy buenos, como mi compañero Manuel Suescún, también Leonel Ospina y José A, Bedoya; el gusto que tiene José A. Bedoya pa' puntiar, sólo se lo ha cogido su hermano Joaquín; ¿y sabe por qué esa guitarra suena tan distinto? Primero que todo, ellos puntean es con cuerda de acero, que suena muy diferente a la de nylon, y segundo, que ellos templan la guitarra como una lira, y eso ninguno de nosotros lo ha podido hacer; por eso suena tan raro y tan bonito, y es que eso suena con mucha 'piquiña' y es temple de lira; ¡y no se dejan coger el temple!

Entre los marcantes buenos de aquel tiempo se destacó Mi­guel Nova.

Los mejores timbaleros que hubo en la música parrandera fueron: Jairo Gómez y Jesús Villegas; claro que Jairo fue el papá en las grabaciones.

Mi amistad con Gildardo Montoya fue muy bonita, porque yo fui quien lo sacó a cantar; yo tenía la dirección artística aquí en discos Metrópoli y él trabajaba en una carnicería en la plaza de mercao, antes de quemase; yo hablé con el gerente Diego Jaramillo, que era una excelente persona.

—Don Diego, ¿por qué no me deja hacerle un L.P. a Gildardo Montoya?

—Si usté le puso el ojo, vaya contrátelo como usté quiera, que yo pago.

Llegué a la plaza a las 4 de la tarde, Gildardo estaba afilando unos cuchillos.

—Gildardo, vamos a hacer un L.P. de música parrandera.

Ahí fue que le di NO HAY SENCILLA y todas esas cosas; y el hombre componía muy bien y con 'picante', y en ese sentido, mejor que yo 10 veces, pues él era malicioso y yo soy 'malito' pa’ eso:

—Gildardo, ¿y a cómo vas a grabar número? —Hombe, ponele a 250 pesos.

—Hombe Gildardo, eso es muy poquito; yo no voy a tumbar la empresa, pero tampoco lo voy a tumbar a usté; hagamos una cosa, 500 pesos por el acordión y 500 pesos por la voz.

Él casi ni lo creía, pero entonces yo cogí el teléfono, llamé a Don Diego:

—Acabo de contratar a Gildardo Montoya en estas condi­ciones.

—Pedro, yo le dije a usté, que como usté arreglara estaba bien, ¿cuándo lo trae?

Al otro día Gildardo hizo el contrato y hasta le anticiparon plata; yo lo saqué y lo ayudé a colocar en la empresa, que en eso tiempo pagaba 11 pesos diarios. Más adelante yo lo 'palanquié para que trabajara en Codiscos, pues a mí me conocían en toda esas fabricas; y allá también coloqué a Darío Gómez; mejor di­cho, yo aquí, he hecho 'ochas y panochas'.

Con Alejandro Sarrazola grabé toda una vida, pero eso era la embarrada la grabación con él.... no dejaba grabar por estase riendo, pero era muy buen compañero.

Yo grabé con Luis Carlos Jaramillo, y también hice parte del conjunto LOS FIESTEROS, que era un grupo de músicos que él conseguía por ahí, pero yo no los volví a ver.

Yo fui director artístico de Aurita del Castillo, que vendió mucho en Latinoamérica.

Yo tengo la capacidad de que si dicen, sáqueme un bolero o una ranchera, en cualquier momento, yo lo saco; pero eso sí..., me dejan solo; y en 20 minutos yo les digo:

—Véanla aquí.

Un ejemplo de eso fue cuando Gabriel Raymon estaba gra­bando unas rancheras aquí; y se las estaban haciendo con flautas y clarinetes, bajo la dirección del 'cojo' Burgos; yo me acerqué y le dije a Burgos:

—Perdóneme maestro, pero esa grabación le quedó grande a usté.

—Es que yo no hago de esa música.

—Y entonces, ¿pa' qué se metió?

Nos pusimos a charlar y me dice Don David:

—Entonces ¿qué hacemos aquí hombe?

—Diga que se dañó el condensador y eche a todos pa' fue­ra, menos a los guitarristas.

— ¿Y qué?

—Hágale boleros a este tipo, pero no con ese conjunto; porque a él lo que lo dañan son los pitos.

Así se hizo; y cuando estuvimos solos con los guitarristas, Don David me dijo:

—Pero yo no tengo boleros para este muchacho.

—Échelos a todos a tomar trago o tinto, pero déjeme aquí solo, que yo le voy hacer un número.

Cogí el lápiz y nació facilito el bolero éxito TU INDECI­SIÓN; y todo fue porque en ese momento uno de LOS PAM­PEROS —Luis Bernardo Saldarriaga— se puso a alegar con una muchacha, y le dijo Bernardo:

—¡Ah!, es que yo no sé, a mí me desinfló mucho tu indecisión ante ese problema.

E inmediatamente escribí:

Necesito saber cuál fue tu indecisión
por qué has cambiado tanto con mi sincero amor....

A los 20 minutos le dije al 'pibe' Campos:

—Aquí está la introducción; Gabriel apréndase esta letra.

Al mes, se habían vendido 45.000 discos de 78 RP.M.; osea que conmigo, fue que cogió la fama Gabriel Raymon.

Muchas veces nos dieron las 6 de la mañana grabando en Ondina, y todo porque si cualquiera se equivocaba, aunque fuera en algo mínimo, todos debíamos repetir el número. En las grabaciones se acostumbraba el aguardientico, y a veces era hasta por botellas.

Con toda la franqueza le digo, que hoy en día hay números maliciosos que hasta lo hacen reír a uno; pero hay una música grosera con la que yo no la voy, porque yo considero que esto no es música; una vez me llamaron a hacer unos coros, y cuando me di cuenta que eran de música grosera, me negué, y tampoco to­qué guitarra; yo nunca he compuesto nada grosero.

Yo estuve enviando música para Venezuela durante 22 años.

Mientras mi Dios me dé cerebro, ojalá y me regale música; y a mí, que la música me deje, porque yo no la dejo; yo llevo la música en la sangre".


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